Tsipras llama a votar “no” pero pide continuar negociación

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Mientras el primer ministro de Grecia defiende que un “no” en el referendo del 5 de julio permitirá “un acuerdo mejor” con los acreedores, el ministro de Finanzas Varufakis aceptaría “medidas …

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, llamó este miércoles a votar “no” en el referendo del 5 de julio, para que el gobierno pueda obtener “un acuerdo mejor” con sus acreedores, con los que seguirá negociando a pesar del rechazo de Berlín a la nueva propuesta de Atenas, que cayó en default el martes.

El “no” en la consulta será un “paso decisivo para un acuerdo mejor”, aseveró Tsipras. “Un ‘no’ supone una fuerte presión para un acuerdo económicamente viable, que dará solución a la deuda” pública, que el gobierno griego pide reestructurar, insistió.

El primer ministro aseguró que quiere a toda costa mantener a su país en el euro, y que “el gobierno griego sigue en la mesa de negociación, y seguirá hasta el final”. Tsipras hizo su alocución después de que su gobierno enviara a sus acreedores una propuesta, en la que acepta con una “serie de modificaciones” las condiciones de éstos para alcanzar un acuerdo y seguir recibiendo financiación.

Pero en la UE se considera que la victoria del “no” amenaza con sacar a Grecia de la zona euro y provocar una gran crisis en las instituciones europeas, por lo que esperaban otro mensaje.

“Podría haber un avance si el gobierno griego hace claramente campaña por el sí en el referendo, o si cambia la pregunta, o si la anula”, escribió hoy en Twitter el ministro de Finanzas eslovaco, Peter Kazimir. Esta postura sorprende aún más luego de que el martes el gobierno griego evocara la posibilidad de una suspensión del referendo, según varias fuentes europeas.

Un tercer plan de ayuda

Atenas llegó incluso a enviar, al mismo tiempo que caía en default con el FMI por un impago de 1,500 millones de euros, una nueva propuesta con una serie de modificaciones y también de concesiones, con las que aceptaba las reformas que se le exigían.

A cambio el ejecutivo heleno pedía un préstamo de unos 30 mil millones de euros del fondo permanente de rescate de la Eurozona para cubrir sus necesidades de financiación hasta 2017. Esto constituiría un tercer plan de ayuda, luego del que recibió Grecia en 2010 y en 2012. Este último llegó a su fin el martes a la medianoche.

En una teleconferencia, los ministros de Finanzas de la zona euro tomaron hoy la decisión de esperar el resultado del referendo antes de reanudar toda negociación. Hasta entonces no habrá negociaciones.

“Simplemente vamos a esperar el resultado del referendo”, dijo el presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, explicando que por la situación política y el llamado del gobierno griego a votar ‘no’, no había lugar para mayores negociaciones.

“El futuro de Europa no está en juego”, había dicho hoy antes la canciller alemana Angela Merkel, que reiteró que no se podrá hallar una salida a la crisis griega antes del referéndum del domingo que espera “con tranquilidad porque Europa es fuerte”.

Si se abriera una nueva negociación, el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombovskis, estimó que habría “una posibilidad de lograr un acuerdo antes del próximo vencimiento” del 20 de julio, día en que Grecia debe pagar 3,500 millones de euros al BCE.

La zona euro está dispuesta a analizar el nuevo pedido griego, “pero pienso que recién podremos ocuparnos seriamente después del fin de semana”, dijo el martes el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, una vez celebrado el referendo.

El salvavidas del BCE

El BCE decidió mantener hoy sin cambios el límite de la ayuda de urgencia a los bancos helenos, fragilizados por las retiradas masivas de los griegos, inquietos sobre el futuro financiero.

Según una fuente bancaria griega, el BCE sigue “listo para intervenir si y cuando sea necesario”, y aclaró que “no fue tomada ninguna otra decisión”, en un momento en el que la nota crediticia de Grecia y de sus grandes bancos hacían pensar un recorte a la cantidad de títulos de los bancos griegos que son aceptados a cambio de liquidez.

Técnicamente, el BCE podía cerrar el grifo financiero, aunque parecía poco probable. Tsipras decretó el fin de semana un corralito y tope de 60 euros por día para retirar con tarjeta de los cajeros. Excepcionalmente las entidades están abiertas hoy, el jueves y el viernes.

En default, Atenas pidió “in extremis” al FMI que conceda un aplazamiento de los pagos, algo sobre lo que el Fondo debe decidir en las próximas semanas. Sin embargo, este miércoles apuntó que prorrogar plazos “no ayuda”.

“El FMI ha postergado los plazos a algunos países de bajos ingresos que lo han pedido, pero en cada caso esta prórroga no ha ayudado a hacer frente a las necesidades de financiamiento y a problemas económicos fundamentales”, escribió la institución.

“Medidas duras”: Varufakis

De otra parte, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, afirmó hoy que el Gobierno griego está dispuesto a aceptar “medidas duras” con el objetivo de lograr un acuerdo con los socios que incluya la reestructuración de la deuda.

“Estamos dispuestos a aceptar incluso medidas duras con la condición de que haya una reestructuración de la deuda y un programa de inversiones”, dijo Varufakis durante una entrevista en la televisión pública griega.

El ministro recalcó que el objetivo de su Ejecutivo es “llegar a un acuerdo a partir del lunes”, cuando expresó su confianza en que se retomarán las negociaciones tras el resultado del referéndum convocado para el próximo domingo.

En esta consulta los ciudadanos están llamados a votar si aceptan o no la propuesta de las instituciones, Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, a cambio del desembolso del rescate.

El Gobierno ha rechazado este plan porque, según Varufakis, el paquete de reformas “no era sostenible”, pero precisó que optar por esta opción no es apoyar la salida de Grecia del euro, sino todo lo contrario. “Es un voto a favor de la permanencia de Grecia en la eurozona”, remarcó”, al tiempo que añadió que los prestamistas “están listos para una solución. Esperan el mensaje de la gente”.

Aseguró además que la propuesta de los acreedores presentaron en el Eurogrupo del 25 de junio “está todavía sobre la mesa”. El responsable de las Finanzas helenas explicó que este plan “se presentó como un ultimátum”, por lo que el Gobierno decidió convocar el referéndum.

“Teníamos la opción de firmar un plan o ponerlo a juicio del pueblo”, dijo Varufakis, que argumentó que el referendo ha abierto el debate sobre la sostenibilidad de la deuda.

“A pesar de que los acreedores dicen que su propuesta ya no existe, de eso hemos hablado ayer y hoy en el Eurogrupo”, destacó en alusión a las declaraciones de varios políticos europeos como el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, que han afirmado que tal propuesta ya no está vigente.

Preguntado sobre si el lunes aún habrá dinero en los bancos, Varufakis afirmó que “seguramente tendrán dinero” y agregó que el corralito implantado el pasado lunes “es una página negra para la historia europea”, pues los acreedores han impuesto el cierre de los bancos “para que no se celebre el referéndum”.

Respecto a las declaraciones del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que en una entrevista concedida ayer a la cadena de radio Cope, aconsejó a los griegos votar “sí” para que el país siga en el euro y las instituciones puedan seguir negociando “con otro Gobierno”, Varufakis se mostró “dispuesto a olvidar”.

“Estoy dispuesto a olvidar todo lo que ha dicho Rajoy que, no lo olvidemos, vino a Grecia a dar su apoyo a Nueva Democracia”, subrayó Varufakis.

Fuente: Milenio.

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