278 millones que se tienen que sentir.

Por Héctor Pietrasanta.

La aprobación de 278 millones de pesos por parte del Consejo de Desarrollo Social Municipal es un hito en la atención de las necesidades de los capitalinos en San Luis.
Traducido a lenguaje ciudadano: esto impacta en lo que la gente pisa, usa y exige todos los días.
Pavimentación que significa menos tiempo perdido, menos desgaste del coche, menos accidentes.
Agua implica algo todavía más básico: abrir la llave y que salga. Asistencia social es respaldo para quien no tiene red de protección.
Educación y salud son inversión directa en el futuro inmediato. Y seguridad pública, si se ejecuta correctamente, es la diferencia entre vivir con miedo o con margen de tranquilidad.
El punto clave no es que el dinero exista. Es que se note.
Porque cuando una inversión pública funciona, no necesita discurso: se ve en la calle sin baches, en la colonia con agua, en la patrulla que sí llega, en la escuela que sí tiene condiciones. Es ahí donde la política deja de ser narrativa y se convierte en experiencia cotidiana.
Para los capitalinos, este paquete tiene potencial de corregir rezagos acumulados. Hay zonas donde la infraestructura básica ha ido quedando atrás frente al crecimiento urbano; hay colonias donde el agua es intermitente; hay una demanda permanente de mayor presencia de seguridad. Este tipo de inversión, bien dirigida, puede cerrar esas brechas.
Si el gobierno municipal de Enrique Galindo logra convertir este presupuesto en obras bien hechas, servicios constantes y programas que realmente lleguen a quien los necesita, entonces sí, será una inversión que empuje a la ciudad hacia adelante.

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