¿Quien dijo que no había segundas partes buenas?

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nunca segundas partes fueron buenas‘, pero Miguel de Cervantes es uno de los primeros que la utiliza, precisamente para referirse a su propia novela cuando el bachiller Sansón Carrasco conversa con Sancho y le dice esas mismas palabras en referencias a la segunda parte de Don Quijote de la Mancha. El uso irónico del proverbio, sumado al hecho de que hoy mismo se estrena en España Star Trek Into Darness, me obliga a buscar otros ejemplos de segundas partes que, no sólo fueron buenas, sino que llegaron incluso a superar en algunos casos a las que sirvieron de inicio a una saga. Conste que no voy a referirme a secuelas en general, sino única y exclusivamente a segundas partes que si en ocasiones están a la altura de su precedente, en otras incluso la superan. Si tu segunda parte favorita no se encuentra entre las que apunto, no dudes en aprovechar los comentarios para defender la tuya. Segundas partes buenas

Bride of Frankenstein

Una de las primeras secuelas cinematográficas fue la que James Whale propuso en 1935 a partir de Frankenstein(1931), que había dirigido él mismo. En este segundo encuentro con el universo creado por Mary Shelley recurre a la propia escritora y los que le retaran a escribir su novela, Percy B. Shelley y Lord Byron, para que ella misma de cuenta de lo que pudiera haber sido la continuación de su relato. El gran acierto de Whale fue incorporar ese encantador tono cómico a una película que era más fantástica que terrorífica y que, en menos de 5 minutos, consiguió hacer de la novia de Frankenstein, personificada en Elsa Lanchester, uno de los grandes iconos del Séptimo Arte.

Aparajito

Lejos. Muy lejos de las odiosa sensibilidad sexista y propagandista de las películas hindi que la mayoría venera amparados en sus bailes y colores, está la prodigiosa sensibilidad de las películas de Satyajit Ray, que comenzaba su filmografía dirigiendo, en 1955, Pather panchali, adaptación de un novela de Bibhutibhushan Bandyonpadhyay, que sería premiada en festivales internacionales, incluyendo Cannes. Sólo un año después, volvía a sorprender al mundo con la continuación, adaptación de la segunda novela sobre los mismos personajes, Aparajito, que volvía a acaparar la atención internacional, consiguiendo incluso el León de Oro en Venecia.

From Russia with Love

Hay una tendencia que suele repetirse con películas que acaban convertidas en franquicia, bien porque en un principio sus autores no parecen tener claro que van a continuar con sus personajes, bien porque se dediquen en su primer capítulo a sentar las bases de la serie, suele suceder que las segundas partes acaban siendo más interesantes incluso que las primeras. No dudo que revisar una película como Dr. No (1962) tiene su encanto, pero casi me llegó con mucha más fuerza la segunda película del agente 007. Dirigida igualmente por Terence Young, James Bond (Sean Connery) no sólo se enfrenta a villanos de mayor envergadura (y ambigüedad sexual), sino se muestra mucho más seguro de sus propias señas de identidad.

A shot in the Dark

Si en el caso de las películas del agente con licencia para matar, las novelas de Ian Fleming podrían hacernos intuir la larga serie que se nos avecinaba, no parecía ser así en lo que respecta al inspector más torpe que haya dado el cine. Si con The Pink Panther Blake Edwards nos presentaba al encantador inspector Jacques Clouseau, la segunda parte, adaptación de una obra de teatro de Harry Kurnitz & Marcel Achard, conseguía lanzarle de lleno en un humor absurdo, cercano al slapstick, que hizo de Peter Sellers uno de los mayores cómicos de su tiempo.

Baisers volés

Sin contar el episodio de inocente amor entre Antoine y Colette incluido en L’amour à vingt ans (1962), la segunda parte del periplo vital de Antoine Doinel, que comenzaba con Les 400 coups (1959), constituía el principal reclamo de Baisers volés (1968). En este caso no se trata de si la secuela superó a su precedente, sino que François Truffaut exploraba los inicios a la edad adulta de un personaje al que seguiría por diferentes épocas de su vida. Por mucho que hoy en día toda la atención se la lleven sagas de acción y ciencia ficción, lo cierto es que el que fuera uno de los artífices de la nouvelle vague y las teorías del cine de autor, conseguía desarrollar con extraordinaria coherencia una saga en la que hablaba tanto del personaje como de cada una de las épocas que vivía, haciéndolo siempre de la mano de Jean-Pierre Léaud.

The Godfather: Part II

Uno de los grandes aciertos de la segunda parte de The Godfather (1972) es que funcionaba a la vez como secuela y precuela. Si por un lado Francis Ford Coppola mostraba lo que Michael (Al Pacino) había hecho del imperio criminal montado por su padre, Vito Corelone, por otro también relataba cómo él mismo había llegado a crearlo después de verse obligado a abandonar su tierra natal. Si Marlon Brando había conseguido un Oscar al mejor actor protagonista interpretando a Vito Corleone en su edad madura, Robert De Niro conseguía otro al mejor actor de reparto interpretando al mismo personaje en sus primeros años en los Estados Unidos. La película acapararía en total cinco premios Oscar, incluyendo los de mejor película, guión y dirección.

The Empire Strikes Back

A veces sucede que la primera película que ves de una determinada saga es la que más te gusta. No sé si es por eso o porque realmente la segunda parte de Star Wars, quinto capítulo si lo contamos tal y como se reorganizaría posteriormente, sea mucho mejor que la primera. Que Irvin Kershner fuera su director no tiene la menor importancia, porque está claro que la línea argumental y el tono de la película estaba ya perfectamente marcados desde el concepto inicial creado enteramente por George Lucas. La inseguridad con respecto a la posibilidad de completar su saga quizás llevaron a hacer de A New Hope una película enfocada más a entretener que a emocionar, con la intención de captar la atención del público y contar en la segunda lo que relamente le interesaba.

Airplane II: The Sequel

El cine de parodia se practica en los estados Unidos desde la época del cine mudo, si en los años ochenta vivió una revitalización fue, en parte, gracias al éxito de Airplane! (1980, Jim Abrahams, David Zucker & Jerry Zucer). Al igual que había sucedido con The Pink Panther, el primer episodio de catástrofes aéreas en clave hiperbólica no pretendió hacer una serie, pero la popularidad de la película les llevó a hacer una segunda parte todavía más delirante que la primera, de cuya dirección se encargaría Ken Finkleman.

Evil Dead II

Soy de los que vi por primera vez Evil Dead en VHS, alquilada en un video-club. Como debe ser. La ópera prima deSam Raimi fue para un servidor un descubrimiento con el que me lo pasé en grande… pero que fue superado con creces con Evil Dead II (1987), en la que el humor, que se había asomado en algunos momentos en la primera, campaba a sus anchas en la segunda y hacía de Bruce Campbell un antihéroe absolutamente disparatado.

The Toxic Avenger Part II (1989, Michael Herz & Lloyd Kaufman)

Todo lo que sale de Troma siempre ha llamado poderosamente mi atención. Por definición. El superhéroe más famoso de New Jersey, que naciera con The Toxic Avenger (1984), fue una de sus grandes creaciones, que sin duda florecería con mucha más fuerza en su segunda parte, cuando tres años después Michael Herz y Lloyd Kaufmanle montaban en una tabla de surf y le llevaban hasta Japón. Nuevamente, poder centrarse directamente en el relato, sin tener que explicar el origen de su particularidad física y lo que hacía de él un héroe, les permitían desarrollar un relato más entretenido y emocionante.

Terminator 2: Judgement Day

A veces me da la impresión de que James Cameron consigue sacar lo mejor de sí mismo en las secuelas. Por mucho que a él le encantaría borrar su nombre de Piranha Part two: The Spawning (1981), a mi me parece una película encantadora y delirante a partes iguales. También supo sacarle el mejor partido a Sigourney Weaver enAliens, en una continuación que era tan hija de su tiempo como Alien (1977, Ridley Scott) lo había sido del suyo. Pero quizás ninguna de sus secuelas ha conseguido superar tanto a su predecesora en la medida en la que se superaba a sí mismo con la continuación de The Terminator (1984). Quizás fue el incremento de presupuesto, los efectos especiales, o el juego de hacer de un policía el chico malo y de un motero el bueno, pero sin ningún tipo de duda, me quedo con la secuela.

Batman Returns

Lo tengo claro con respecto a Tim Burton. Tan importantes son sus pesadillas, como la persona que duerme a su lado. Si su segunda época como cineasta estaba vinculada a una fotógrafo alemana que pareció hacerle tomar consciencia de sus traumas en Edward Scissorhands y Batman, cuando la dejó y empezó una nueva relación con Lisa Mary, su cine floreció definitivamente dando lo mejor de sí mismo. Es como si hubiera asimilado aquello por lo que rechazaban de pequeño, convirtiéndolo en su mayor fuente de inspiración. La primera película de esta etapa, que posteriormente se completaría con Ed Wood y Mars Attacks sería Batman Returns, un retorcido y fascinante relato que se enriquecía con la ambigüedad de unos personajes que sólo son malos en función del punto de vista con el que se les observa.

Addams Family Values

Nuevo ejemplo de primera parte en la que se ponen las bases de unos personajes, y en su continuación se les da rienda suelta para mayor deleite de admiradores. Quizás influyó el hecho de que incluyeran a Joan Cusack en el reparto, o que Wendsney (Chrsitina Ricci) tuviera casi mayor protagonismo que Morticia y Gomez (Anjelica huston y Raul Julia), protagonizando el día de acción de gracias más divertido y consecuente que haya visto nunca. Lástima que las buenas ideas se quedaran ahí y no supieran continuar la serie en la misma línea. Cierto es que no volverían a contar con Barry Sonnenfeld, que se había encargado de las dos primeras entregas.

X2

Una de las pocas veces que realmente me alegré de que dieran luz verde a una escuela fue cuando se decidieron a hacer la de X-Men (2000). Todas mis expectativas se verían superadas en el momento en que llegó X-2 (2002). Una secuela en la que, a la vez que mostraba la evolución de sus personajes, también exploraba sus propios conflictos, en un episodio que mostraba cómo los malos se podían poner de parte de los buenos, en un momento dado, así como otros podían cambiar de bando al no sentirse tan realizados al lado de los chicos buenos. Sin duda algunaBryan Singer conseguía superarse en la secuela, así como se le echaría en falta en la siguiente entrega.

28 Weeks Later

Después de tropezar en su trayectoria con películas tan insulsas como A Life Less Ordinary (1997) y la insoportableThe Beach (2000), el cineasta británico Danny Boyle volvía a encandilar al público con otra película de zombies en una línea diferente a los de Trainspotting (1996). Si a muchos nos gustó 28 Days Later (2002), la mayoría quedaríamos mucho más encantados con su secuela, que dirigía el cineasta español Juan Carlos Fresnadillo. Seis meses después de la propagación del virus que devastaba las islas británicas, no sólo no eran capaces de contenerlo, sino que alcanzaba el continente, para consuelo de los que esperan la llegada del fin del mundo. Está claro que la estupidez del ser humano, no tiene límites.

The Dark Knight

Ya es difícil que una película de esta índole consiga premios y nominaciones, aparte de la típicas relacionadas con las categorías técnicas, pero Christopher Nolan llegó mucho más lejos con su segunda parte de las aventuras de Batman, consiguiendo encandilar incluso a aquellos que no les interesan, a priori, las películas de superhéroes. Aparte de la fascinante interpretación de Heath Ledger, me impresionó la crítica que la película hacia sobre una sociedad aletargada, amparada en el eterno leitmotive de la ‘no violencia’, que le hacía incapaz ya de reaccionar ante la violencia que, indudablemente, seguía siendo el motor que movía seres humanos más primitivos, más instintivos, con los que están condenados a convivir.

Flickan som lekte med elden (The Girl Who Played With Fire)

Dirigida por Niels Arden Oplev, la primera adaptación de las novelas de Stieg Larsson no estuvo mal, pero ni punto de comparación con la segunda parte, Millenium 2: la chica que soñaba con un cerilla y un bidón de gasolina, que dirigía Daniel Alfredson y hacía de Lisbeth Salander (Noomi Rapace) una soberbia antiheroína contemporánea. Al igual que las grandes secuelas, no se limitaba a integrar un capítulo más en el periplo vital de su protagonista, sino que tenía sus propios conflictos, que resolvía dentro del relato, sin necesidad de recurrir a la precedente y sin dejar cabos sueltos para la tercera entrega, que transcurría por caminos más emocionales que a través de las conspiraciones que aquí se planteaban.

[Rec]2

Con toda probabilidad. Paco Plaza y Jaume Balagueró no tenían previsto todo lo que se les vendría encima cuando estrenaron [Rec] (2007). Quizás por eso las premisas que planteaban en su secuela me parecieron mucho más contundentes y mejor armadas que su primera película juntos, en la que me da la impresión de que se habían limitado a experimentar con una posibilidad que salió verdaderamente bien. Cuando todos los que estaban dentro sólo querían salir antes de ser infectados, tres adolescentes, un bombero y un antiguo inquilino, consiguen colarse en el edificio, totalmente ajenos a lo que les puede pasar, en una secuela en la que el objetivo era acceder a la sangre de la niña Medeiros para encontrar una cura.

The Hangover Part II

Si te divertiste con The Hangover (2009), seguro que todavía te lo pasaste mejor con la segunda parte. Es posible que para muchos no fuera más que una manera de explotar una fórmula que tampoco iba a dar mucho más de sí. Pero el hecho de que Todd Phillips diera mayor rienda suelta tanto a los despropósitos de Alan (Zach Galifianakis) —que posteriormente se convertiría en el protagonista indiscutible de la tercera—, como los delirios de Mr. Chow (Ken Jeong), proporcionaba al tono ya disparatado de la película una dimensión considerablemente delirante. Estaba claro que Tailandia iba a dar mucho más de sí que Las Vegas, que al fin y al cabo, estaba en un terreno en el que los personajes se desenvolvían con mayor soltura.

The Human Centipede II (Full Sequence)

El gore escatológico que Tom Six nos proponía con la aberrante The Human Centipede (First Sequence), lograba superar todos los límites y expectativas con su secuela, 100% perturbadora. Si en la primera se podían escuchar los ecos de David Cronenberg, la segunda estaba más cerca del insólito e inquietante universo creativo de David Lynch. Algunos no podrían (o no querrían), prestar atención a las lecturas metalingüísticas que el original cineasta holandés proponía con su película, sin duda, lo más interesante de su relato, junto con esa estética atemporal que ubicaba sus personajes en un mundo tan irreal como alucinante.

Star Trek Into Darkness

Podemos contarla como la decimosegunda de la serie iniciada en 1979 por Star Trek: The Motion Picture (Robert Wise), pero en el fondo todos sabemos que se trata de la segunda parte de Star Trek (2009). Un espectacularreboot que incluso en su primera secuela establece vínculos con Star Trek: The Wrath of Khan (1982, Nicholas Meyer), que fuera primera secuela de la que inició la saga cinematográfica. Si ya para muchos esta fuera mejor que su precedente, la que nos presenta ahora J.J. Abrams me parece superior en todos los sentidos. Después de encaminarnos en este nuevo rumbo de la Enterprise, tanto en lo que respecta a los personajes como al tono que tienen sus nuevas aventuras, se lanza de lleno en un segundo episodio realmente estimulante que nos devuelve al ilusión de cara a lo que pueda hacer con la nueva trilogía de Star Wars. ]]>

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