El año pasado, las olas de calor que azotaron México provocaron un fuerte incremento en la demanda eléctrica, llevando al sistema al límite. En mayo de 2024, el consumo alcanzó los 50 mil megawatts, ocasionando apagones en varias zonas del país. La falta de infraestructura de reserva para absorber estos picos de consumo expuso la vulnerabilidad del sistema, lo que hace temer que este año la historia se repita si la demanda vuelve a dispararse.
En San Luis Potosí, la situación fue crítica. Durante las jornadas con temperaturas superiores a los 35 grados en la zona metropolitana, las autoridades se vieron obligadas a aplicar apagones programados. Esto afectó a colonias enteras, dejando sin energía a miles de habitantes, así como a diversos establecimientos del sector servicios. Además, en la Huasteca y la Zona Media, el sistema eléctrico colapsó debido a la saturación, afectando a cientos de usuarios.
Para prevenir una crisis similar, las empresas del sector privado han comenzado a prepararse. Según Salvador González, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, los parques industriales potosinos están invirtiendo en nuevas plantas generadoras de energía y fortaleciendo su infraestructura para evitar interrupciones en la producción ante posibles apagones.
Mientras tanto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha asegurado que no habrá problemas de suministro durante la próxima temporada de calor. La empresa trabaja en el mantenimiento y refuerzo de la red eléctrica para garantizar el flujo de energía, especialmente en zonas industriales, donde los apagones podrían tener un impacto negativo en la producción. El gobernador Ricardo Gallardo Cardona afirmó que la coordinación entre la CFE y el gobierno estatal evitará cortes de energía en la Zona Industrial y los parques.
En medio de estas medidas preventivas, la empresa Energía Villa de Arriaga ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para reforzar el suministro. Su parque fotovoltaico, ubicado en la zona del entronque con Villa de Reyes-Vaquerías, contará con una línea de transmisión conectada al Sistema Eléctrico Nacional. Además, el complejo tendrá una caseta de monitoreo, otra de vigilancia y almacenes, todo con una vigencia de operación de 25 años.
Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) ha advertido que el mantenimiento deficiente, la infraestructura limitada y los fenómenos climáticos extremos continúan amenazando la capacidad eléctrica de México. Su informe señala que, durante 2024, el país enfrentó escasez de suministro por la baja generación hidroeléctrica, justo en medio de las olas de calor.
Por si fuera poco, la IEA proyecta que la demanda eléctrica en México crecerá un 3% anual entre 2025 y 2027. Aunque el gobierno busca un modelo mixto de generación de energía, combinando fuentes públicas y privadas, las incertidumbres políticas y económicas podrían dificultar la expansión del suministro.
Para enfrentar estos desafíos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó en noviembre de 2024 la Estrategia Nacional del Sector Eléctrico. El plan contempla una inversión de más de 23 mil 400 millones de pesos a lo largo del sexenio, con el fin de ampliar la infraestructura, aumentar la capacidad de generación eléctrica y garantizar el servicio a toda la población.
Pese a estos esfuerzos, los apagones del año pasado evidenciaron el impacto económico y social que pueden generar. De acuerdo con estimaciones, cada hora sin energía representa pérdidas de hasta 200 millones de dólares para la industria manufacturera. Además, las interrupciones afectaron servicios básicos como el agua potable y el transporte público, complicando la vida diaria de los ciudadanos.