Por Mario Candia
29/08/25
HOMO VIDENS Giovanni Sartori, en los noventa, advirtió que habíamos pasado del “pienso, luego existo” al “veo, luego existo”. El homo videns, decía, era hijo de la televisión y de la imagen; un ser que dejaba de razonar para limitarse a mirar. Lo que nunca imaginó Sartori es que ese ser, tres décadas después, ya ni siquiera piensa por sí mismo: ahora un algoritmo le dice qué ver, qué creer… y hasta por quién votar.
ASESORES DIGITALES La política mexicana —esa tragicomedia de pasiones y lealtades al mejor postor— ya no se cocina en mítines polvorientos ni en desayunos con columnistas: se alimenta de likes, de tendencias en TikTok y de inteligencias artificiales que aprenden a fabricar promesas con la misma soltura con que inventan poemas o recetas de cocina. El asesor estrella ya no es un consultor con doctorado en Harvard: es un software que analiza datos, perfila votantes y sugiere, con precisión quirúrgica, qué mentira tiene más probabilidades de sonar verdadera.
PROMPT El fenómeno no es solo mexicano. Trump coquetea con los deepfakes para decir lo que no dijo, en Europa temen que una campaña electoral pueda ser saboteada con un ejército de bots y en América Latina los gobiernos ya descubrieron que un dron con cámara emociona más que un dron con medicinas. Pero aquí, en la República de la Mañanera, el salto es olímpico: pasamos del teleprompter al prompt de inteligencia artificial.
ALGORITMOS Paradójicamente, mientras la tecnología electoral roza la ciencia ficción, la política real sigue atascada en la barbarie analógica: gritos en el Senado, sillazos en los congresos locales, denuncias en conferencias de prensa que duran más que un matrimonio promedio. Los algoritmos predicen el futuro mientras los políticos se comportan como si no hubiera mañana.
SARTORI Y uno no sabe si reír o temblar: la democracia que prometía ilustrar a las masas hoy apenas logra entretenerlas. Lo advirtió Sartori: del ciudadano crítico pasamos al espectador pasivo. Solo que ahora ese espectador ya no mira la televisión: ve un TikTok de veinte segundos donde un candidato baila cumbia mientras promete salvar la patria.
CONECTADOS Quizá el próximo presidente no será el que tenga más votos, sino el que tenga más reproducciones. Tal vez la primera inteligencia verdaderamente superior no sea humana ni divina, sino un algoritmo capaz de mentir con la misma naturalidad con que un político jura decir la verdad. Y entonces sí, que Dios nos agarre confesados… o mejor, conectados.
Hasta el lunes.