Identifican 12 tiraderos clandestinos en la zona norte de la capital

La problemática de los tiraderos clandestinos dejó de ser un asunto periférico y se ha colocado como una prioridad ambiental para el Ayuntamiento de San Luis Potosí, que alista una estrategia de mayor alcance para frenar los focos de contaminación que durante años han operado fuera de la ley, principalmente en la zona norte de la capital.

El director de Gestión Ecológica y Manejo de Residuos, Jaime Mendieta Rivera, informó que actualmente se tienen identificados al menos 12 tiraderos clandestinos de residuos sólidos urbanos, los cuales serán intervenidos dentro de un esquema permanente de vigilancia y control ambiental.

El objetivo, explicó, no se limita a retirar los desechos, sino a romper el ciclo que convierte estos espacios en centros de prácticas altamente contaminantes, como la quema de basura utilizada como combustible en ladrilleras.

Como antecedente, recordó que durante el año pasado el gobierno municipal logró erradicar seis tiraderos clandestinos de gran escala, mediante operativos de “ecología táctica”, una intervención focalizada que permitió retirar alrededor de mil toneladas de basura por sitio. Estas acciones representaron la recuperación de espacios públicos y la eliminación de residuos que permanecían a cielo abierto, con impactos directos en la salud pública y el medio ambiente.

Mendieta Rivera detalló que la mayor concentración de estos tiraderos se localiza en colonias como Terremoto, Las Terceras y zonas cercanas al Camino a Milpillas, lo que llevó a reforzar la presencia de inspectores ambientales e incluso a reubicar equipos completos de supervisión para mantener vigilancia constante en estos puntos críticos.

De manera paralela, la autoridad ambiental puso bajo revisión al menos siete ladrilleras que acumulaban reportes por quema de residuos. El funcionario destacó que la erradicación de los tiraderos ha sido clave para reducir estas prácticas, ya que al desaparecer la fuente de desechos, disminuye la posibilidad de que sean utilizados como combustible ilegal.

“Es un trabajo que no se termina, pero sí hemos visto una baja significativa, sobre todo porque ya no hay residuos disponibles”, afirmó Mendieta Rivera, al subrayar que la estrategia busca atacar el problema de raíz y cerrar definitivamente los espacios donde la contaminación se reproduce y se normaliza.

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