Después de más de tres décadas sin registrar presencia del gusano barrenador, San Luis Potosí enfrenta nuevamente esta plaga, situación que obligó a detener de forma total las exportaciones de ganado y carne a otros países, justo cuando el sector comenzaba a recuperar terreno en mercados internacionales.
Alexandro Ruelas Purata, presidente de la Unión Ganadera Regional, explicó que aunque el movimiento de ganado dentro del país continúa sin restricciones, la comercialización internacional quedó suspendida hasta que las autoridades sanitarias confirmen la erradicación total del problema en la Huasteca potosina.
El dirigente ganadero detalló que el primer caso fue detectado en diciembre en un perro del municipio de Ébano, lo que activó de inmediato los protocolos sanitarios por parte del Comité de Fomento y Protección Pecuaria en coordinación con la Unión Ganadera. Tras una revisión inicial sin nuevos hallazgos, en los primeros días de enero se confirmó un segundo caso en la estación Velasco, lo que encendió las alertas y reforzó las acciones de vigilancia.
Ante estos hechos, se implementaron medidas estrictas en los predios afectados, como la eliminación completa de las larvas, la aplicación de medicamentos especializados, tratamientos con ivermectina, baños sanitarios al ganado y revisiones constantes en zonas cercanas para evitar nuevos contagios.
Ruelas Purata subrayó que hasta ahora solo se tienen confirmados dos casos, pero el monitoreo es permanente con el objetivo de eliminar por completo la enfermedad y recuperar la confianza sanitaria necesaria para reactivar las exportaciones.
En cuanto al impacto económico, aclaró que no existe ningún riesgo para los consumidores, ya que el gusano barrenador no afecta la carne que llega al mercado. Por ello, no se prevé un aumento en los precios, que actualmente se mantienen estables, con el kilo de becerro alrededor de los 85 pesos.
Finalmente, lamentó que la aparición de estos casos haya detenido de manera abrupta el proceso de exportación que mostraba avances positivos, tras más de 30 años sin registros de esta plaga en el estado.