Estela Ambriz Delgado
El presidente municipal de Catorce, Javier Sandoval Torres, informó que la sustracción ilegal de cactáceas como el hikuri o peyote, aún persisten en el territorio por parte de personas que usurpan la identidad wixárika y simulan rituales para extraerlas, pues sólo se ha logrado una disminución de alrededor de 15 por ciento en el delito.
Como ya han advertido personas expertas en criminología ambiental, el tráfico de especies de flora y fauna es un delito contra el medio ambiente poco advertido en el estado, pero se suscita desde hace más de 40 años y, por tanto, ha sido de difícil erradicación.
Uno de estos casos de comercio al margen de la ley es el de la extracción y venta de cactáceas como el peyote, una especie vegetal sujeta a protección con base en la NOM-059-SEMARNAT-2025, debido a que su crecimiento es muy lento, por lo que la sobreexplotación afecta a las poblaciones sobre todo en zonas como la reserva natural de Wirikuta.
El año pasado la Lophophora williamsii actualizó su estado de protección, luego de un proceso iniciado desde 20221 por el equipo multicultural y transdisciplinario Hablemos de Hikuri, y un estudiante de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quienes presentaron su propuesta ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Misma que fue elaborada con la aplicación el método de evaluación de riesgo de extinción de las especies silvestres en México, estipulada en la NOM-059-SEMARNAT-2010, relativa a la protección ambiental, de especies nativas de México de flora y fauna silvestres, las categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio.
Aunque ahora es una especie en peligro de extinción como lo reconoce el alcalde Sandoval Torres, la sustracción ilegal continúa siendo un problema y, para llevarlo a cabo se usurpa la identidad wixárika, dado que la Ley General de Salud determina que el cultivo, consumo y venta de peyote está prohibido, salvo, como afirma el artículo 245 de la misma ley, que existe una excepción para los pueblos indígenas que lo utilicen en contexto ceremonial.
El edil aseguró que, los elementos de seguridad municipales han realizado detenciones de personas que dicen ser de dicha población indígena, por lo que calcula el delito ha disminuido entre un 15 y 20 por ciento, aunque reconoció que es insuficiente para su erradicación.
Detalló sobre la forma en que operan para la extracción, que hacen supuestamente un ritual argumentando ser wixárikas para llevarse varios ejemplares, pues se han detenido personas con hasta 20 cactáceas en un solo día.