La política del Ayuntamiento de San Luis Potosí en materia de venta de alcohol se centra en mantener la seguridad de la población y de las comunidades educativas, por lo que no todos los establecimientos podrán continuar operando si existen antecedentes de riesgo. Así lo informó la Dirección de Comercio Municipal, al confirmar que algunos negocios no recibirán la renovación de su licencia.
De acuerdo con el titular del área, Ángel de la Vega Pineda, actualmente existen al menos dos establecimientos que ya fueron clausurados y que no podrán reabrir debido a su historial de incidentes, entre ellos riñas, disparos y otros hechos violentos. Aunque no se dieron a conocer los nombres, precisó que ambos casos ya se encuentran en proceso de notificación formal.
Uno de estos negocios se localiza en la zona centro de la ciudad, en las inmediaciones de la Facultad de Economía. La decisión de impedir su reapertura se tomó en conjunto con autoridades universitarias, luego de analizar los riesgos que representaba su operación para la comunidad estudiantil.
El funcionario aclaró que no todos los comercios que venden bebidas alcohólicas cerca de universidades generan problemas. Señaló que hay lugares que operan de manera responsable, donde las personas acuden a consumir alimentos o bebidas sin alterar el orden, aunque reconoció que también existen establecimientos conflictivos que requieren intervención.
Explicó además que el reglamento municipal vigente permite suspender o cancelar permisos cuando hay elementos legales suficientes, incluso en negocios que llevan muchos años funcionando o que se instalaron antes de que existieran los centros educativos cercanos.
En el caso específico de la Universidad Politécnica, De la Vega Pineda indicó que no se han registrado incidentes recientes y que los comercios cercanos se encuentran fuera del perímetro de restricción que marca la normativa.
Finalmente, reiteró que el objetivo del municipio es encontrar un equilibrio entre la actividad comercial y la seguridad pública, dejando claro que los negocios con problemas no continuarán operando, mientras que aquellos que cumplen con la ley podrán seguir funcionando sin contratiempos.