Tormenta en el Horizonte: México-EE.UU. al Borde del Abismo 

Por Jesús Aguilar 

En este enero gélido de 2026, la relación bilateral entre México y Estados Unidos se asemeja a un matrimonio forzado en crisis terminal: uno de los cónyuges, el volátil Donald Trump, amenaza con invadir la casa del otro mientras finge preocupación por la “seguridad familiar”.  

La presidenta Claudia Sheinbaum, con su habitual temple calculador, responde con diplomacia, pero el aire se carga de tensión. No es exageración: eventos recientes pintan un panorama donde la soberanía mexicana pende de un hilo, y el intervencionismo yanqui revive fantasmas del siglo XIX. Analicemos el fondo de esta crisis con la agudeza que merece un momento que podría redefinir el futuro de Norteamérica. 

Comencemos por la llamada telefónica del 12 de enero entre Trump y Sheinbaum, esa “buena conversación” que huele a pólvora disfrazada de cortesía. Según reportes, duró apenas 15 minutos, pero bastaron para que Trump insistiera en desplegar tropas estadounidenses en suelo mexicano para “ayudar” contra los carteles. Sheinbaum, firme, rechazó la oferta, recordándole que México no necesita “ayuda” que vulnere su soberanía. “Le dije claramente que nuestra Constitución no permite intervenciones”, declaró ella en su mañanera, enfatizando una disminución en homicidios y registro de dosis de fentanilo en EE.UU. como prueba de que México está haciendo su parte. 

Pero el trasfondo es siniestro: esta plática llega tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, un acto que ha envalentonado a Trump a amenazar a México, Cuba y hasta Groenlandia con intervenciones similares. De hecho revelaciones realizadas hace poco narran que el equipo asesor de Trump tuvieron que convencer lo de ir por Maduro en lugar de bombardear objetivos del narco en Sinaloa. ¿Coincidencia? No. Es la doctrina Trump 2.0: “América para los Americanos”, pero solo si el Tío Sam dicta las reglas.  

En el fondo, esto revela la hipocresía: EE.UU. consume el 80% de las drogas globales, pero culpa a México por no erradicar cárteles que prosperan gracias a la demanda yanqui y el flujo de armas desde el norte. Si Trump quiere guerra, que empiece por su patio trasero local. 

Apenas cuatro días después, el 16 de enero, la FAA emitió una alerta que erizó los vellos de medio continente: “ejercer precaución” en el espacio aéreo sobre México, Centroamérica y partes de Sudamérica debido a “actividades militares” y posible interferencia en sistemas de navegación GNSS,  el mensaje es claro: Washington prepara algo grande. Analistas ven esto como preparativo para operaciones encubiertas contra cárteles, o peor, una escalada post-Venezuela.  

El fondo histórico es alarmante: desde la Guerra México-Estados Unidos de 1846-48, donde perdimos la mitad del territorio, hasta intervenciones en Panamá (1989) y ahora Venezuela, EE.UU. ha usado “seguridad” como pretexto para su expansionismo. En 2026, con Trump de vuelta, esto no es paranoia: es patrón. Sheinbaum debe blindar el espacio aéreo, no con retórica, sino con alianzas regionales –piénsese en Brasil o Argentina– para contrarrestar el unilateralismo yanqui. Un poco como lo que sucede en la compleja defensa que hoy la Unión Europea arropando a Dinamarca en la disputa por Groenlandia. 

Y luego, el fin de semana pasado, la cereza del pastel: un avión militar C-130 Hercules de la Fuerza Aérea estadounidense aterriza en Toluca, a tiro de piedra de la Ciudad de México. Fotos en redes desataron pánico: ¿invasión? ¿Tropas encubiertas? Sheinbaum aclaró en su mañanera del lunes que fue autorizado meses atrás bajo acuerdos bilaterales, transportando solo personal mexicano de seguridad a EE.UU. para entrenamiento. “No entraron soldados estadounidenses, y no se requirió aprobación del Senado”, insistió.Pero el timing apesta: justo tras la alerta FAA y amenazas de Trump. 

En el fondo, esto expone la asimetría: México coopera en inteligencia y entrenamiento, pero EE.UU. usa estos “acuerdos” como caballo de Troya. Recuérdese el Plan Mérida (2008), que inyectó miles de millones en equipo, pero también en vigilancia estadounidense. Hoy, con carteles armados hasta los dientes por fusiles AR-15, ¿Quién representa la verdadera amenaza? Este incidente no es aislado; es sintomático de una erosión soberana que podría escalar si Trump aprieta tuercas con tarifas o cierres fronterizos. 

Ayer mismo, dos golpes más al hígado: México envió 91 narcos recluidos en cárceles nacionales a EE.UU., un gesto masivo que suma a transferencias previas (37 solo esta semana).1ac347 Trump lo celebra como victoria, pero el fondo es concesión bajo presión: México evita tarifas del 25% amenazadas en diciembre 2025, pero sacrifica autonomía judicial. Estos “envíos” –no extradiciones formales– evaden protocolos, permitiendo que capos como líderes del CJNG o Sinaloa operen desde prisiones mexicanas hasta que Washington los reclama. Es pragmatismo, sí, pero huele a capitulación. Y la “tremenda revelación” de NMás: una red de tráfico de armas, narco y lavado de dinero ligada a Carlos Torres, exesposo de la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar Ávila. En 2025, EE.UU. revocó sus visas por investigaciones de lavado; ahora, NMás expone cómo Torres, con lazos a empresarios fronterizos, facilitaba flujos ilícitos.bcb9a4 El fondo: corrupción interna que debilita a Morena y da munición a Trump para justificar intervenciones. Ávila, divorciada de Torres en octubre 2025, niega vínculos, pero el escándalo erosiona la narrativa de “transformación” sheinbaumista. ¿Coincidencia que surja ahora? Probablemente no; inteligencia estadounidense filtra para presionar. 

En síntesis, este “grave momento” no es coyuntural: es el clímax de una relación tóxica donde EE.UU. ve a México como patio trasero, y México navega entre cooperación forzada y defensa soberana. Trump, con su retórica belicista, arriesga una crisis migratoria y económica –el comercio bilateral supera los 800 mil millones anuales–. Sheinbaum, astuta, gana tiempo con diálogos y resultados internos, pero necesita músculo: reformas antiarmas en el norte, inteligencia propia y bloques latinoamericanos. Si no, el próximo “avión en Toluca” podría no ser para entrenamiento, sino para algo peor… o mejor? 

Por lo pronto la revelación de Simón Levy de que en Estados Unidos ya comenzó un proceso contra Gertz Manero que involucra a AMLO, y la discusión de la aprobación en el Senado de su llegada a la embajada del Reino Unido y la nerviosa condición de Adán Augusto ave de las tempestades obradoristas huelen a azufre. 

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