La molestia de miles de fans de BTS en México derivó en una acción organizada contra las principales empresas de boletaje. Integrantes del fandom ARMY impulsaron una petición en Change.org para exigir que Ticketmaster y OCESA dejen de encargarse de conciertos en el país, al considerar que el sistema de venta favorece la reventa y no garantiza procesos claros ni justos.
El conflicto tomó fuerza luego de que la Procuraduría Federal del Consumidor anunciara la apertura de procedimientos por posibles irregularidades durante la venta de boletos. La dependencia señaló que hubo supervisión antes y durante el proceso, además de sanciones a plataformas de reventa y el desarrollo de nuevas reglas para regular la comercialización de entradas en México.
La controversia también llegó al ámbito político. Durante una conferencia presidencial, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el descontento social generado por la venta de boletos y confirmó que existen conversaciones con OCESA para analizar la posibilidad de abrir más fechas. Incluso, el Gobierno federal solicitó apoyo diplomático a Corea del Sur ante la alta demanda por los conciertos de BTS.
De acuerdo con cifras oficiales, más de 2.1 millones de personas intentaron comprar boletos para las tres fechas programadas en el Estadio GNP Seguros en mayo de 2026, mientras que solo había disponibles 136 mil 400 entradas. Esto dejó fuera a cerca del 94 por ciento de los interesados, un dato que los fans consideran evidencia de un sistema rebasado.
Uno de los puntos que más indignación generó fue la rápida aparición de boletos en páginas de reventa, con precios muy superiores a los originales, mientras miles de usuarios seguían atorados en filas virtuales sin poder avanzar. Para el ARMY, esta situación no es nueva y se repite en eventos de alta demanda.
El caos se vivió desde las preventas y continuó en la venta general, con fallas constantes en la plataforma, boletos que desaparecían en segundos y cambios inesperados en los precios al momento de pagar, según denunciaron numerosos compradores en redes sociales.
Ante las acusaciones, Ticketmaster rechazó el uso de precios dinámicos y negó cualquier relación con la reventa ilegal. La empresa afirmó que los precios fueron definidos por el artista y el promotor, y que la venta se realizó únicamente en formato digital con controles establecidos.
Con más de 208 mil firmas recabadas, la petición ciudadana se convirtió en un reclamo colectivo que va más allá de BTS. Para los fans, el objetivo es abrir el debate sobre el acceso equitativo a espectáculos masivos y exigir cambios de fondo en el modelo de venta de boletos en México.