Reforma de 40 horas avanza, pero sin garantizar dos días de descanso semanal

La reforma laboral que busca reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas avanza en el Congreso, pero lo hará sin establecer de manera obligatoria dos días de descanso a la semana, una de las principales demandas de los trabajadores. Así lo confirmó el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, al explicar que el planteamiento prioriza la “flexibilidad” en la organización de las jornadas laborales.

De acuerdo con el funcionario, la iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum plantea que sean los propios trabajadores quienes definan su horario en acuerdo con los empleadores. Bajo este esquema, la ley ya no garantiza explícitamente dos días de descanso semanales, lo que abre la puerta a que la semana laboral se distribuya en seis días de trabajo y uno de descanso.

La revisión de esta reforma podría iniciar en los próximos días, luego del receso legislativo por el aniversario de la Constitución. En ese contexto, Bolaños defendió que el objetivo es permitir acuerdos entre patrones y empleados, aunque organizaciones laborales advierten que esta flexibilidad podría beneficiar principalmente a los empleadores.

El colectivo “Yo por las 40 Horas” calificó la propuesta como perjudicial, al señalar que el espíritu original de la reducción de jornada era asegurar dos días completos de descanso. En sus posicionamientos públicos, el movimiento sostiene que la iniciativa mantiene un esquema laboral que se estableció hace más de un siglo y que no representa un avance real para la clase trabajadora.

Las críticas también han surgido desde el Congreso. La diputada Patricia Mercado advirtió que, si no se deja establecido en la Constitución el derecho a dos días de descanso por cada cinco de trabajo, los empleados quedarán en una situación de vulnerabilidad frente a los empleadores.

Además, distintos sectores han señalado que la reforma podría tener otros efectos negativos, como la reducción del valor de las horas extra y la posibilidad de jornadas laborales de hasta 12 horas, lo que en la práctica eliminaría el límite actual de ocho horas diarias.

Mientras el debate legislativo se acerca, la reforma laboral genera expectativa por la reducción de horas, pero también preocupación por la falta de garantías claras en los días de descanso, uno de los puntos más sensibles para trabajadores y sindicatos.

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