Más que música: los negocios detrás de la fortuna de Bad Bunny

Su participación en el medio tiempo del Super Bowl 2026 reafirma a Bad Bunny como un ícono global, pero también ilumina su creciente faceta como empresario. Más allá de los escenarios, el artista ha construido un imperio diversificado que incluye gastronomía, gestión deportiva y moda, con una fortuna estimada en 100 millones de dólares.

Este aumento en su riqueza ha sido impulsado en gran parte por su exitosa gira Debí Tirar Más Fotos World Tour, que reportó ganancias de 99.1 millones de dólares. Sin embargo, sus negocios son un pilar fundamental. Es copropietario del restaurante Gekko, un exclusivo lounge japonés en Miami, y del bar Café con Ron en Puerto Rico, un espacio que fusiona coctelería con cultura isleña.

En el mundo del deporte, Bad Bunny es dueño parcial de los Cangrejeros de Santurce, un equipo de baloncesto en Puerto Rico, y cofundador de Rimas Sports, una agencia que representa a más de 45 atletas latinoamericanos. Esta agencia recientemente anunció una colaboración con iHeartMedia para lanzar una red de podcasts enfocada en voces latinas.

Su impacto también es social. En 2018 fundó la Good Bunny Foundation, una organización sin fines de lucro que apoya a jóvenes en Puerto Rico a través de programas de música, arte y deportes.

La presencia de Bad Bunny en campañas globales para marcas como Adidas y Calvin Klein, junto con el poder económico de sus giras—como la de México, que se estima dejó una derrama de 177 millones de dólares—, completa el panorama de un artista que ha sabido transformar su fama en un modelo de negocio integral y de gran influencia.

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