Sarampión en México: quiénes deben posponer o evitar la vacuna

Con más de 8 mil 300 casos acumulados de sarampión en México, el llamado a aplicarse la vacuna se ha intensificado en todo el país. Autoridades sanitarias, campañas en redes sociales y módulos temporales insisten en la importancia de completar el esquema; sin embargo, no todas las personas deben vacunarse de inmediato, incluso en medio del rebrote.

La Secretaría de Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han explicado que existen situaciones específicas en las que la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, debe posponerse o evitarse temporalmente. Uno de los casos principales es el de quienes han presentado una reacción alérgica grave a algún componente del biológico en aplicaciones anteriores.

También deben esperar aquellas personas que atraviesan una enfermedad moderada o grave, con o sin fiebre, hasta que se recuperen por completo. En el caso de quienes tienen inmunodeficiencias congénitas, padecen SIDA o reciben tratamientos que disminuyen las defensas —como quimioterapia, radioterapia o altas dosis de corticoesteroides— la decisión debe tomarse únicamente bajo valoración médica.

Existe además una situación que genera dudas: las personas con VIH que no presentan síntomas sí pueden recibir la vacuna, pero siempre con supervisión de un profesional de la salud.

En cuanto al embarazo, aunque no se ha comprobado que la vacuna cause daño al bebé o a la madre, no se recomienda aplicarla durante la gestación como medida preventiva. Esto se debe a que cualquier complicación podría atribuirse erróneamente a la inmunización. Si se llegara a aplicar por accidente, se requiere seguimiento médico, no pánico.

Las personas que recientemente recibieron transfusiones de sangre, plasma o gammaglobulina deben esperar al menos tres meses antes de vacunarse, ya que estos procedimientos pueden reducir la efectividad del biológico.

La vacuna SRP está elaborada con virus vivos atenuados, es decir, debilitados, lo que permite generar defensas sin provocar la enfermedad. Se aplica mediante una inyección en el brazo izquierdo y requiere dos dosis para lograr protección completa: la primera al año de edad y la segunda a los seis años o al ingresar a la primaria. Este esquema ha demostrado ser altamente efectivo para evitar casos graves y disminuir la transmisión.

En medio del rebrote, revisar la cartilla de vacunación se ha convertido en una medida básica de prevención. Confirmar que el esquema esté completo puede marcar la diferencia.

Respecto a las reacciones adversas, los especialistas señalan que suelen ser leves y temporales. En las primeras 24 a 48 horas puede presentarse dolor o enrojecimiento en el sitio de aplicación. Entre los días cinco y doce, algunas personas pueden experimentar fiebre moderada, malestar general, tos, escurrimiento nasal o un leve salpullido que desaparece por sí solo. En casos poco frecuentes puede inflamarse la glándula parótida, pero también se resuelve sin mayores complicaciones.

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