La Fiscalía Federal de Brasil abrió una investigación para determinar la existencia de conexiones locales con la red de operaciones de Jeffrey Epstein. La decisión se tomó tras la publicación de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos que revelan vínculos directos con territorio brasileño.
Los archivos señalan que el financiero contaba con un Número de Identificación Fiscal brasileño emitido en 2003, que aún aparece como regular en el sistema de la Receita Federal. También se documentó que un socio suyo intentó comprar una revista de moda en el país y que Epstein discutió la posibilidad de obtener la ciudadanía brasileña en intercambios de correo con la empresaria alemana Nicole Junkermann.
Una denuncia presentada en Río Grande del Norte detalla que una mujer fue captada en ese estado para ser trasladada a Estados Unidos y participar en actos sexuales bajo las órdenes del empresario. Los mensajes relacionados datan de 2011 y exponen el interés de Epstein en una joven residente en las afueras de Natal, los trámites para la emisión de su pasaporte y las peticiones explícitas de fotografías en traje de baño y lencería.
El testimonio de la contadora Maritza Vásquez ante el FBI señala que Epstein y el francés Jean-Luc Brunel, agenciador de modelos, contaban con la ayuda de una mujer brasileña que les proporcionaba prostitutas, algunas menores de edad. En 2006, al menos cuatro jóvenes brasileñas fueron llevadas a Nueva York por Brunel. Dos eran menores, de entre 15 y 17 años. Epstein pagaba los vistos de entrada, emitidos por la agencia MC2 —fundada por Brunel con su apoyo—, y las alojaba en apartamentos de su propiedad.
Los documentos también mencionan intentos de Epstein por acercarse a empresarios e inversores brasileños como André Esteves, Armínio Fraga, Eike Batista y Jorge Paulo Lemann. Las conversaciones con intermediarios sugieren encuentros para discutir negocios no especificados, aunque no existe confirmación de que las reuniones hayan ocurrido ni indicios de que los empresarios tuvieran conocimiento de los delitos.
La investigación fue remitida a la Unidad Nacional de Lucha contra la Trata Internacional de Personas en Brasilia y se tramita bajo secreto de sumario.