La princesa heredera Mette-Marit de Noruega visitó a su hijo Marius Borg Høiby en la prisión de Oslo, donde permanece en prisión preventiva. Según reportes de la prensa local, la princesa llegó al penal alrededor de las 19:30 horas y permaneció aproximadamente una hora con el joven de 29 años. Fue fotografiada saliendo del recinto en el asiento trasero de un vehículo oscuro.
Se trata de la segunda visita en una semana. En la primera ocasión estuvo acompañada por su esposo, el príncipe heredero Haakon de Noruega. Las visitas han generado debate en la sociedad noruega, aunque el director de la prisión ha negado cualquier trato preferencial y aclaró que las visitas familiares múltiples están permitidas con autorización.
El proceso judicial contra Marius comenzó el 3 de febrero y podría extenderse alrededor de seis semanas. Enfrenta 38 cargos, cuatro de ellos por violación. En la víspera del inicio del juicio fue detenido nuevamente por presunta agresión, amenazas con arma blanca y por incumplir una orden de alejamiento, lo que derivó en su ingreso en prisión preventiva durante todo febrero.
Ni Mette-Marit ni Haakon han acudido a las audiencias en el tribunal. El heredero al trono explicó que su hijo es “un ciudadano noruego con las mismas responsabilidades y derechos que cualquier otro”. El único respaldo visible para Marius dentro de la sala ha sido el de sus abogados defensores.
En paralelo, la imagen pública de Mette-Marit atraviesa una crisis por la divulgación de documentos que confirman su contacto en el pasado con Jeffrey Epstein. Perdió su rol como patrocinadora del Premio Skamløs y se evalúa su continuidad como Alta Patrona de la Cruz Roja en Noruega. La Asociación de Bibliotecas anunció la suspensión de su patrocinio.
Una encuesta difundida por el canal TV2 revela que el 47.6 % de los noruegos se opone a que Mette-Marit se convierta en reina en el futuro, mientras que solo el 28.9 % respalda esa posibilidad. Los niveles de confianza han caído de manera significativa.