El arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, fue recibido con entusiasmo por ciudadanos británicos en Londres. La policía detuvo al ex príncipe el jueves en su residencia de Sandringham, coincidiendo con su cumpleaños número 66, bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
La investigación se centra en si Andrew compartió informes comerciales confidenciales con Jeffrey Epstein cuando se desempeñaba como enviado especial de Reino Unido para el Comercio Internacional entre 2001 y 2011. Los archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaron correos electrónicos que muestran correspondencia entre ambos.
En pleno centro financiero de la capital, la abogada Emma Carter expresó su satisfacción: “Estoy encantada. Debería haber sido arrestado hace mucho tiempo. Es una buena noticia para las víctimas. ¡Se lo merece!”. Para Carter, el arresto envía un mensaje claro: “Se ha escondido durante años detrás de sus privilegios y de la popularidad de su madre, la reina Isabel II”.
Maggie Yeo, jubilada de 59 años, comentó: “Pensaba que ellos eran intocables. Es bueno saber que no están por encima de la ley. Al menos, la justicia británica funciona”. Una encuesta de YouGov publicada días antes revelaba que el 62 por ciento de los británicos consideraba “improbable” que Andrew pudiera ser inculpado.
La analista de datos Jennifer Tiso, de 39 años, señaló que la detención demuestra que la justicia alcanza incluso a las esferas más altas: “Tras los arrestos de otras superestrellas, ahora esto llega a la familia real”. Kevin, un jubilado que prefirió no dar su apellido, calificó a Andrew como “arrogante y poco inteligente” y añadió que “debe ser interrogado sobre esto, porque implica contratos, dinero y relaciones diplomáticas con otros países”.
La familia de Virginia Giuffre, quien alegó haber sido traficada para tener encuentros sexuales con Andrew cuando tenía 17 años, expresó su alivio: “Hoy, nuestros corazones rotos se han aliviado al saber que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza”.
El rey Carlos III emitió un comunicado afirmando que “la ley debe seguir su curso” y que no le correspondía comentar más sobre el asunto. El primer ministro Keir Starmer declaró que “nadie está por encima de la ley” y que cualquier persona con información debe testificar.
Los expertos señalan que el delito de mala conducta en el servicio público conlleva una pena máxima de cadena perpetua. La policía puede mantener detenido a Andrew hasta 24 horas, con posibilidad de extenderse a 96 horas. El ex príncipe ha negado consistentemente cualquier irregularidad relacionada con Epstein.