Lo que comenzó como una convocatoria viral para reunir a personas que se identifican como “therians” terminó convirtiéndose en un evento al que asistieron más curiosos que integrantes reales de esta tendencia. La cita fue en Las Islas de Universidad Nacional Autónoma de México, pero al final únicamente una persona dijo formar parte de esta comunidad.
La reunión estaba programada para las dos de la tarde, sin embargo, el tiempo pasó y los supuestos asistentes no llegaron. Incluso los jóvenes que promovieron el encuentro aparecieron casi media hora después para colocar un cartel de bienvenida, aunque el grupo que esperaban prácticamente no se presentó.
Jesús Alberto fue el único que afirmó ser “therian”. El joven comerciante explicó que se identifica como un “French Poodle” debido a que antes tuvo un perro de esa raza, pero su familia lo regaló por falta de recursos. Comentó que hace unas semanas comenzó a interesarse en esta tendencia como una forma de recordarlo y desde entonces se considera parte del movimiento. También aseguró que suele salir por las noches al parque y que, en ocasiones, imita conductas relacionadas con animales, aunque regresa a su vida cotidiana como cualquier otra persona.
Mientras tanto, decenas de estudiantes acudieron al lugar motivados por la curiosidad y el interés que este fenómeno ha generado en redes sociales. Muchos aprovecharon el momento para observar, grabar videos y compartir su opinión sobre el tema.
Uno de los organizadores, Levy, estudiante de Economía en la Universidad Autónoma Metropolitana, explicó que la intención era crear un espacio de libre expresión para quienes se identifican como “therians”, ya que aseguró que en internet han recibido críticas y comentarios negativos. Señaló que buscaban ofrecer un ambiente seguro y sin burlas.
Durante el encuentro, Emanuel, alumno de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y miembro de una compañía de teatro, realizó una breve actuación en la que imitó a un gato como muestra de apoyo simbólico. Aclaró que no forma parte del movimiento, pero considera que todas las personas merecen respeto, siempre que no se crucen ciertos límites.
Algunos estudiantes también compartieron su postura, señalando que aunque el tema es polémico, cada persona tiene derecho a sus creencias e identidad. Consideraron que las críticas en redes sociales suelen ser excesivas y que el respeto debe prevalecer.
Así, la reunión que prometía congregar a varios integrantes de esta tendencia digital terminó siendo un evento marcado por la curiosidad estudiantil y la presencia de un solo participante que se identificó como “French Poodle”.