POPOL VUH 322

Por Mario Candia

24/2/26

VIOLENCIA Durante años se repitió como fórmula moral: “abrazos, no balazos”. Se presentó como ruptura frente a la estrategia de confrontación directa y como alternativa humanista ante la violencia. Pero una consigna no es una política pública. Y cuando el lenguaje sustituye a la acción, lo que se administra no es la paz, sino la percepción.

CAUSAS La “atención a las causas” pudo haber sido una estrategia social legítima. El error fue convertirla en argumento para aplazar el ejercicio de la fuerza legítima del Estado. Mientras se hablaba de programas y futuro, el crimen organizado operaba en presente. El CJNG expandió su influencia en buena parte del territorio nacional; no fue una sombra marginal, fue una estructura con control territorial, logística y capacidad de fuego. Eso no ocurre en el vacío: ocurre cuando el Estado se repliega.

EL MAL La filósofa alemana Hannah Arendt explicó que el mal puede volverse banal cuando se normaliza, cuando deja de escandalizar y se vuelve rutina administrativa. No hace falta una decisión monstruosa; basta con que la responsabilidad se diluya. En México, la violencia dejó de ser crisis para convertirse en estadística diaria. La cifra sustituyó al asombro. Y la consigna sustituyó a la estrategia.

RETÓRICA La muerte de “El Mencho” no es solo el fin de un liderazgo criminal. Es el reconocimiento implícito de que la narrativa anterior ya no era sostenible. Si hoy se ejecuta un operativo de alto impacto, es porque el margen político para sostener la retórica se agotó. No se trata de celebrar la violencia estatal, sino de admitir que el Estado había cedido demasiado terreno simbólico y real.

TEMOR Queda, además, una interrogante inevitable: un líder vivo puede declarar, puede hablar ante un tribunal, puede describir redes de protección. Un líder muerto clausura esa posibilidad. No es una acusación; es un hecho jurídico. La recompensa multimillonaria ofrecida por autoridades estadounidenses indicaba interés en procesarlo. Su muerte cancela cualquier testimonio eventual. Arendt advertía que el poder teme más a la verdad revelada que al enfrentamiento abierto.

COPA DEL MUNDO 2026 Y el contexto no es menor. Jalisco, epicentro histórico del CJNG y escenario del operativo, será una de las sedes del Mundial de Futbol 2026. Guadalajara está llamada a convertirse en vitrina global. La estabilidad no es un lujo, es requisito. La violencia reciente, los bloqueos y la reacción armada posterior al operativo exhiben la fragilidad de esa aspiración. No se trata de alarmismo, sino de coherencia: un evento planetario exige control territorial efectivo.

RIESGOS A ello se suma otro símbolo inmediato. Hace menos de una semana, la cantante colombiana Shakira anunció un concierto masivo el 1 de marzo en la plancha del Zócalo capitalino. La celebración cultural es legítima. Pero cualquier concentración multitudinaria en una coyuntura de reacomodo criminal implica riesgos que no pueden minimizarse con optimismo político. Gobernar no es confiar en que nada pasará; es prever que algo puede pasar.

ILUSIÓN La banalidad del mal, escribió Hannah Arendt, se instala cuando la sociedad se acostumbra. Cuando el horror pierde su capacidad de conmoción. Lo verdaderamente grave no es que un capo haya caído. Lo grave es que durante años el país aprendió a convivir con su sombra. No cayó solamente un criminal. Cayó la ilusión de que bastaba una frase para administrar la violencia. Y cuando la retórica se desploma, lo que queda expuesto no es el cuerpo del enemigo, sino la desnudez de un poder que creyó que nombrar la paz era suficiente para producirla.

Hasta mañana.

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