El Departamento de Justicia de Estados Unidos y 39 estados presentaron este martes su caso contra Ticketmaster y su empresa matriz, Live Nation Entertainment, acusándolas de monopolizar ilegalmente el mercado de boletos para conciertos. El juicio civil comenzó en una corte federal de Manhattan con los alegatos iniciales de ambas partes.
En su argumento de apertura, el abogado del Departamento de Justicia, David Dahlquist, declaró ante el jurado que “la industria de boletos para conciertos está estropeada” debido al control monopólico de Live Nation. “Este caso trata sobre el poder, el poder de un monopolista para controlar la competencia”, afirmó Dahlquist, quien aseguró que la compañía ha usado su dominio para beneficiarse a expensas de artistas, recintos y fanáticos.
Dahlquist presentó cifras para respaldar la acusación: Ticketmaster controla el 86% del mercado de servicios de boletaje para los principales recintos de conciertos, mientras que Live Nation domina el 78% del mercado de grandes anfiteatros. Según el gobierno, la empresa ha consolidado este poder mediante contratos exclusivos de entre cinco y siete años que impiden a los recintos elegir proveedores rivales, y amenazando con retirar artistas populares a aquellos lugares que no utilicen Ticketmaster.
El caso se deriva de una demanda presentada en 2024 que busca deshacer la fusión entre Live Nation y Ticketmaster, ocurrida en 2010. Dahlquist citó el fallido evento de preventa para la gira Eras Tour de Taylor Swift en noviembre de 2022, cuando el sitio web colapsó, como evidencia de que la empresa “priorizó el crecimiento sobre el mantenimiento de sus sistemas”, describiendo su tecnología como “sostenida con cinta adhesiva”.
La defensa: “No somos monopolistas”
En su defensa, el abogado de Live Nation, David Marriott, rebatió las acusaciones afirmando que el gobierno ha exagerado los datos. “No somos monopolistas”, sostuvo Marriott, asegurando que la participación de mercado real de Ticketmaster es de aproximadamente 40% y la de Live Nation en anfiteatros es de alrededor de 20% cuando se consideran todos los factores.
Marriott argumentó que los recintos eligen voluntariamente contratos exclusivos por razones comerciales como facilidad de uso y mejores términos financieros. “No tenemos pruebas de coerción”, afirmó, añadiendo que la compañía “se dedica a alegrarle la vida a la gente” al permitir que 159 millones de personas en 2025 vieran a 11 mil artistas en 55 mil conciertos.
Sobre el incidente de Taylor Swift, Marriott reconoció que “no hay duda de que hubo un problema”, pero lo atribuyó a ataques cibernéticos y al tráfico sin precedentes durante “la venta más grande de la historia”, asegurando que ninguna otra empresa de boletos habría manejado mejor la situación.
El conflicto con el Barclays Center
Un punto central del juicio es la disputa con el Barclays Center de Brooklyn, que brevemente cambió su proveedor de boletos a SeatGeek antes de regresar a Ticketmaster. El gobierno alega que Live Nation castigó al recinto reteniendo conciertos. Marriott, sin embargo, sostuvo que aunque el CEO de Live Nation, Michael Rapino, “perdió la calma” durante una llamada telefónica sobre el asunto, no hubo amenazas, y el regreso se debió a que SeatGeek “falló en el trabajo”.
Lo que está en juego
Se espera que el juicio se extienda por al menos seis semanas, con testimonios de ejecutivos de Live Nation, competidores como SeatGeek, y posibles artistas como Kid Rock y Ben Lovett de Mumford & Sons. Si el jurado determina que Live Nation violó las leyes antimonopolio, el juez Arun Subramanian podría ordenar la ruptura de la compañía, forzando la venta de Ticketmaster, o imponer medidas correctivas que prohíban ciertas prácticas comerciales. Además, los estados buscan compensaciones financieras para los consumidores, aunque los montos exactos aún no se han hecho públicos.