El ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, afirmó que el país ha otorgado una autorización a Estados Unidos para usar su base aérea de las Lajes, en el archipiélago de Azores, sujeta a condiciones estrictas. Entre ellas, que solo pueda emplearse en misiones defensivas, como respuesta a un ataque, bajo los principios de necesidad y proporcionalidad, y únicamente contra objetivos militares.
Rangel declaró que Portugal no ha facilitado ataques estadounidenses contra Irán desde sus territorios y subrayó que el país no está involucrado en el conflicto. Explicó que hasta el viernes previo a la intervención militar, el uso de la base por parte de EE.UU. se regía por un régimen de autorizaciones tácitas, sin información sobre una operación militar inminente. Fue el sábado, ya iniciado el ataque, cuando se aplicó el acuerdo bilateral y se emitió la autorización condicional.
El gobierno luso informó de esta decisión tanto al presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, como al presidente electo, António José Seguro, y a los principales partidos de la oposición. El primer ministro Luís Montenegro defendió la postura ante el Parlamento, afirmando que la autorización está alineada con el derecho internacional y reiteró que Portugal no está envuelto en la acción militar.
Cuestionado sobre la decisión de España de no autorizar el uso de sus bases, Rangel explicó que Portugal tiene “una relación atlántica” distinta. El sábado, cinco aviones de reabastecimiento KC-46 Pegasus de la Fuerza Aérea de EE.UU. desplegaron desde la base de Lajes. Ese mismo día, el gobierno luso instó a la máxima contención y pidió el cese de los ataques injustificados de Irán contra países de la región.