Texto de Estela Ambriz Delgado
Fotos de Colectivo Jól Dhut’ – Timél Ja’
En el marco del Día Internacional de la Mujer, las mujeres tének y nahua de la Huasteca Potosina conmemoraron la fecha organizándose para la defensa del territorio y el agua, en el encuentro regional No al fracking, sí a la vida, en el que se acordó la creación de una Coordinación Regional para la Defensa del Territorio.
El Colectivo Jól Dhut’ – Timél Ja’ informó sobre la realización de este evento, llevado a cabo el domingo 8 de marzo en la galera de la comunidad tének San José de Pequetzen, del municipio de Tancanhuitz, en el que se abordó el papel fundamental de la mujer indígena en la protección de la tierra y la lucha contra la discriminación.
Las asistentes relataron sus experiencias de trabajo y organización en cada una de sus comunidades, ante la amenaza que representa el uso de la técnica de fracturación hidráulica para extracción de hidrocarburos en la región.

Ellas explicaron la labor que han realizado desde años anteriores para la conservación de sus culturas, desde la enseñanza de la lengua materna, la medicina tradicional, partería, el bordado como una forma de escribir la historia, y ahora con la organización para la protección de la Madre Tierra, pues consideran que el fracking acabaría con la vida de los pueblos y comunidades de la Huasteca.
“Si no hay agua, no hay suelos fértiles, no hay alimento, no hay medicina, no hay cultura, no hay vida que pueda prevalecer. Todas las mujeres tienen derechos que el Estado no siempre garantiza y para las comunidades tének y nahuatl, la mujer más importante es la Madre Tierra, y en esta conmemoración se organizan para defenderla”, afirmó el colectivo.
Asimismo, se contó con la participación de la Asociación Civil M’im T’sabal Parteras, quienes defienden los derechos humanos e indígenas de los pueblos y comunidades, y se solidarizan con esta lucha para preservar el territorio, el agua y la vida. En el evento señalaron que las comunidades no deberían enfrentar amenazas a su existencia, desplazamiento, humillación o eliminación, por lo que en unidad rechazan enfáticamente el fracking.

Jól Dhut’ – Timél Ja’ consideró que es fundamental destacar los daños colaterales que este megaproyecto impulsado por Pemex generaría en la región, por lo que la organización comunitaria acordó la creación de una Coordinación Regional para la Defensa del Territorio.
Esto implica pasar de la resistencia comunitaria aislada a la articulación comunal regional, que no sólo defenderá la tierra, sino el agua, los ciclos de siembra y una cosmovisión ancestral que el capitalismo extractivista insiste en borrar.
El colectivo explicó que el territorio se piensa a sí mismo y las bases comunales en ejercicio de sus usos y costumbres, han decidido tomar el control de su destino frente a un Estado que mercantiliza la naturaleza. La respuesta indígena y campesina es la autonomía y la organización horizontal.
“La Huasteca no es un basurero energético, es un territorio biocultural sagrado. Hoy, más que nunca, las luchas territoriales son luchas feministas y anticapitalistas. La decisión de San José Pequetzen es un ejemplo de que otro mundo es posible, pero también un recordatorio de que debemos solidarizarnos y visibilizar la violencia estructural que enfrentan”.