El estado de San Luis Potosí se ha convertido en la entidad más afectada por incendios forestales en México durante el inicio de 2026, al registrar cerca de 50 siniestros y más de 19 mil hectáreas dañadas, de acuerdo con datos de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam).
Las autoridades estatales señalaron que estas cifras son particularmente preocupantes porque la temporada crítica de incendios apenas comenzó y se extenderá hasta mediados de junio, lo que podría incrementar el número de emergencias en las próximas semanas.
De acuerdo con los reportes oficiales, la cantidad de incendios registrados en los primeros meses de 2026 ya supera más de la mitad de todos los siniestros ocurridos durante 2025, cuando se contabilizaron alrededor de 70 incendios forestales en todo el estado.
Los municipios que han registrado mayor incidencia de incendios incluyen Villa de Reyes, Guadalcázar, Ahualulco, Cerritos, Mexquitic, Santa María del Río y Rioverde, donde brigadistas de distintas dependencias han trabajado para contener el avance del fuego y evitar mayores daños ambientales.
Las labores de combate han sido encabezadas por brigadas de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), personal de Protección Civil y voluntarios locales, quienes han participado en las acciones para controlar los siniestros en diversas regiones del estado.
Autoridades ambientales advierten que el riesgo sigue siendo alto debido a la gran cantidad de vegetación seca acumulada, producto de las condiciones climáticas y del estiaje, lo que facilita la propagación del fuego en áreas forestales y de pastizales.
Ante este panorama, el gobierno estatal ha llamado a la población a evitar quemas agrícolas sin control, fogatas y cualquier actividad que pueda provocar incendios, ya que gran parte de estos siniestros tienen origen humano.
Especialistas advierten que los meses de marzo y abril suelen ser los más críticos para este tipo de emergencias en San Luis Potosí, por lo que se mantiene vigilancia permanente en zonas forestales y áreas naturales para prevenir nuevos incendios.