“EL DISCURSO DICE QUE ES TIEMPO DE MUJERES, PERO SEGUIMOS RESISTIENDO”: NYDIA MORALES

La antropóloga, activista y defensora de derechos humanos Nydia Morales afirmó que, pese al discurso político de que México vive “tiempos de mujeres”, en la realidad las mujeres continúan resistiendo desde distintos ámbitos sociales ante la falta de una agenda común que atienda sus demandas más urgentes.

Durante una entrevista, la también integrante de organizaciones de la sociedad civil explicó que el movimiento feminista en San Luis Potosí y en el país se encuentra fragmentado, no por falta de causas, sino por la diversidad de problemáticas que enfrentan las mujeres en distintos contextos sociales.

Morales, originaria de la Huasteca Potosina y formada como antropóloga en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, señaló que su interés por estudiar el comportamiento humano y las relaciones de poder surgió desde su infancia, impulsado por la curiosidad y por su experiencia de crecer en una comunidad indígena donde el racismo y la desigualdad social son visibles.

“Tuve la fortuna de crecer en un entorno donde me permitieron hacer preguntas y buscar respuestas en los libros. Pero también influyó mucho mi origen en la Huasteca, donde es muy palpable el racismo que existe en nuestro país”, relató.

La activista destacó que su vocación por la defensa de los derechos humanos se fortaleció durante su formación universitaria, particularmente por la influencia de académicas y defensoras que marcaron su trayectoria, entre ellas la feminista Teresa Ayllón y la activista potosina Alma Nava, a quienes reconoció como referentes en la construcción de redes entre mujeres.

Al reflexionar sobre el contexto actual en San Luis Potosí, Morales consideró que, a pesar de que hoy existen mujeres en posiciones políticas relevantes —incluidas dirigencias estatales de partidos—, no se observa una agenda integral que atienda las demandas de las mujeres desde una perspectiva social amplia.

“Escuchamos que es tiempo de mujeres, pero parece que estamos resistiendo en distintos espacios. Las mujeres que participan en política, las universitarias, las trabajadoras del hogar o las mujeres del campo enfrentan realidades distintas y eso genera agendas diversas”, explicó.

Añadió que, además de la violencia de género, las mujeres enfrentan problemáticas estructurales vinculadas con la defensa del territorio, el acceso al agua y la precarización laboral, situaciones que suelen afectarles con mayor intensidad.

En ese sentido, Morales subrayó que las movilizaciones feministas, como la marcha del 8 de marzo, representan espacios de visibilización y encuentro entre mujeres de distintas generaciones y contextos, donde se comparten experiencias y denuncias.

“Si quitamos del análisis las pintas o los muros, encontraremos algo muy valioso: niñas, jóvenes y mujeres mayores compartiendo su experiencia de violencia o de resistencia. Eso permite escucharnos y reconocernos”, señaló.

La activista también destacó el trabajo organizativo que hay detrás de estas movilizaciones, muchas veces realizado por mujeres que participan de forma voluntaria y sin remuneración, desde la organización de contingentes hasta la atención psicológica o médica durante las marchas.

Finalmente, Morales explicó que el movimiento feminista continúa su labor más allá de las movilizaciones públicas, mediante acciones comunitarias, actividades académicas y acompañamiento a víctimas.

“Las mujeres seguimos trabajando después de la marcha: en escuelas, comunidades y espacios de diálogo. El objetivo es que el 8 de marzo no sea solo un día de manifestación, sino parte de un proceso constante de construcción de paz y de defensa de derechos”, concluyó.

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