La reciente votación de la reforma electoral volvió a evidenciar las fracturas dentro del oficialismo y dejó al descubierto las tensiones que comienzan a perfilar el escenario rumbo a las elecciones de 2027.
En la Cámara de Diputados, la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, cifra insuficiente para alcanzar la mayoría calificada dos terceras partes del pleno necesaria para modificar la Constitución.
Aunque Morena respaldó mayoritariamente la propuesta, el punto clave fue el rechazo de aliados tradicionales como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), cuyos votos resultaban indispensables para alcanzar los 334 sufragios requeridos.
El resultado no solo representa la primera gran derrota legislativa del nuevo gobierno federal, sino que también marca un momento político significativo: por primera vez en esta legislatura, el bloque oficialista mostró fisuras públicas en un tema estratégico como la reforma electoral.
El Plan B La respuesta del Ejecutivo no tardó en llegar. Tras el revés legislativo, la presidenta anunció un Plan B que buscará avanzar mediante modificaciones a leyes secundarias, particularmente a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, reformas que podrían aprobarse únicamente con mayoría simple en el Congreso.
Entre los ejes planteados se encuentran la reducción del gasto político, la disminución de privilegios en congresos locales y ayuntamientos, así como el fortalecimiento de mecanismos de participación ciudadana como la consulta popular.Este movimiento también podría interpretarse como una estrategia política para reposicionar el tema en la agenda pública. No es menor que, apenas días antes del anuncio del Plan B, la presidenta sostuviera reuniones con alcaldes de 61 municipios considerados prioritarios por sus altos niveles de inseguridad y rezago social, lo que para algunos analistas sugiere que el gobierno ya contemplaba escenarios alternativos ante la posible derrota legislativa.
¿Y cómo votaron nuestros diputados federales?
En el caso de San Luis Potosí, la representación federal está conformada por 12 diputados: dos del PAN, seis del Partido Verde y cuatro de Morena.
En línea con la dinámica nacional, los legisladores de Morena votaron a favor de la reforma, mientras que los del PAN y la mayoría del PVEM se pronunciaron en
contra.
La postura del Verde resulta particularmente significativa si se considera que se trata de uno de los principales aliados del oficialismo. La votación generó incluso reacciones dentro del propio partido, obligando a su figura nacional, Manuel Velasco, a pronunciarse públicamente para contener las tensiones internas y aclarar que la alianza legislativa con Morena continúa, pese a las diferencias.
Fuerzas divididas
Mientras tanto, el escenario político en San Luis Potosí tampoco parece tener definiciones claras.
Por un lado, el Partido Verde mantiene una estructura política consolidada en el estado, lo que hasta ahora le ha permitido dominar el tablero local. Por otro, la oposición aún no logra articular un proyecto competitivo que pueda disputarle seriamente el poder rumbo a 2027.El caso del alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos, ilustra bien esa incertidumbre: sigue sin definirse con claridad cuál será su futuro político o bajo qué siglas podría competir en el siguiente proceso electoral.
En Morena, el panorama tampoco es sencillo. El partido ha comenzado a mover piezas con varios frentes abiertos y visibles divisiones internas. En días recientes incluso se mencionó al periodista Omar Niño como posible aspirante a la presidencia municipal de la capital potosina, lo que generó incomodidad entre actores políticos locales que ya habían levantado la mano, como el legislador Emilio
Rosas Montiel.
A esto se suma el llamado fuego amigo dentro del Congreso del Estado, luego de que la diputada Gaby Torres manifestara inconformidad con la elección de Roberto García Castillo como presidente de la Junta de Coordinación Política.
Por su parte, Movimiento Ciudadano se mantiene relativamente discreto en el escenario estatal, aunque recientemente renovó su dirigencia nacional de jóvenes, en un proceso que curiosamente volvió a quedar en manos de una potosina.
Camino a 2027
En política, las derrotas legislativas rara vez son finales; muchas veces son simplemente el inicio de una nueva etapa de negociación. La votación de la reforma electoral dejó algo claro: las alianzas políticas ya no son tan sólidas como parecían y los partidos comienzan a reacomodarse con la vista puesta en el proceso electoral de 2027.
Las piezas ya se están moviendo. Las alianzas comienzan a tensarse.
Y poco a poco, en el tablero político nacional y local, las máscaras empiezan a caer.