Ciudad de México.– México y Estados Unidos iniciaron formalmente el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un momento clave para el futuro económico de la región y en medio de tensiones comerciales y presiones políticas entre ambos países.
El arranque de las negociaciones marca el inicio de un periodo decisivo de varios meses que culminará en julio de 2026, cuando los tres países deberán definir si el acuerdo se extiende hasta 2042 o entra en un esquema de revisiones anuales.
La delegación mexicana, encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, busca garantizar la continuidad del tratado sin generar incertidumbre para inversionistas, en un contexto marcado por inflación, bajo crecimiento económico y tensiones arancelarias con Estados Unidos.
Entre los temas más sensibles de la negociación se encuentran los aranceles al acero y aluminio, las reglas de origen en la industria automotriz y la integración de las cadenas de suministro en América del Norte.
Además, Estados Unidos ha puesto sobre la mesa preocupaciones relacionadas con la competencia comercial, la política industrial mexicana y el posible ingreso de productos chinos al mercado norteamericano a través de México, lo que añade presión a las negociaciones.
México, por su parte, llega con una agenda más acotada —alrededor de una docena de temas prioritarios— frente a más de 50 planteamientos estadounidenses, con el objetivo de corregir desequilibrios y eliminar barreras comerciales aún vigentes.
El tratado es fundamental para la economía mexicana, ya que más del 80% de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos, lo que convierte esta revisión en un punto crítico para el crecimiento, la inversión y la estabilidad económica del país.
Analistas advierten que el resultado de esta revisión definirá no solo el futuro del T-MEC, sino también el posicionamiento de México en la economía global, en un contexto de reconfiguración de cadenas productivas y competencia con otras regiones como Asia.
La negociación también se desarrolla bajo un entorno político complejo, marcado por el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y su postura más dura en materia comercial, lo que podría influir en el tono y alcance de los acuerdos.