El Niño Costero golpea Perú: 92 víctimas mortales y 23 mil damnificados

Las intensas lluvias que afectan a Perú desde diciembre pasado han dejado hasta el momento 92 personas fallecidas y más de 23 mil 700 damnificados, según el más reciente balance difundido este lunes por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci). El impacto del fenómeno climático se extiende por amplias zonas del territorio, especialmente en regiones andinas y amazónicas donde la vulnerabilidad geográfica y social agrava las consecuencias.

De acuerdo con la información oficial, la mayoría de las víctimas perdió la vida a causa de deslizamientos de tierra, inundaciones, tormentas eléctricas y desbordes de ríos. Estos eventos han ocurrido con mayor frecuencia en comunidades rurales o asentamientos ubicados en laderas inestables y márgenes fluviales, donde la infraestructura suele ser precaria y los sistemas de alerta temprana tienen menor cobertura.

Daños humanos y materiales en aumento

El Indeci precisó que las lluvias han dejado hasta ahora 23 mil 788 damnificados y han provocado la destrucción de al menos mil 149 viviendas. Además de las pérdidas humanas y materiales, miles de familias enfrentan interrupciones en el acceso a servicios básicos, dificultades para el abastecimiento de alimentos y daños en cultivos y caminos rurales.

Uno de los episodios más recientes ocurrió el domingo en el distrito de Parcoy, en la región de La Libertad, donde un deslizamiento de tierra dejó cinco personas fallecidas. Este tipo de emergencias evidencia la persistente exposición de numerosas localidades a riesgos geológicos intensificados por las precipitaciones continuas.

Estado de emergencia y asistencia humanitaria

La magnitud de la emergencia ha llevado al gobierno peruano a declarar el estado de emergencia en mil 177 distritos, de los más de mil 800 que existen en el país. Esta medida busca agilizar la movilización de recursos, facilitar la ejecución de obras urgentes y coordinar la asistencia humanitaria a las zonas más golpeadas.

En estas áreas, los desbordes de ríos han anegado carreteras, interrumpido el transporte de mercancías y dificultado la evacuación de poblaciones en riesgo. Las autoridades locales han debido habilitar refugios temporales mientras continúan las labores de evaluación de daños y entrega de ayuda.

Las acciones de apoyo incluyen entrega de alimentos, distribución de agua potable, instalación de carpas y atención sanitaria de emergencia. Sin embargo, la dispersión geográfica y las dificultades logísticas plantean retos importantes para lograr una cobertura total.

El Niño Costero y las regiones más afectadas

El contexto climático actual está marcado por la alerta emitida desde febrero ante la llegada del fenómeno conocido como El Niño Costero. Este evento, asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico frente a las costas peruanas, suele provocar lluvias intensas, inundaciones y afectaciones severas en infraestructura y producción agrícola.

Las regiones más afectadas hasta el momento incluyen Piura, Cajamarca, Lambayeque, Arequipa, Ayacucho y Madre de Dios.

El sector agrícola figura entre los más vulnerables. Las inundaciones y los huaicos —aludes de lodo y rocas característicos del país— han afectado sembríos de arroz, maíz, frutas y café, lo que podría repercutir en la seguridad alimentaria y en los ingresos de miles de pequeños productores.

Asimismo, la infraestructura vial ha sufrido daños relevantes, con puentes colapsados y carreteras parcialmente destruidas, lo que profundiza el aislamiento de comunidades rurales y limita su acceso a mercados, atención médica y educación.

Temporada de lluvias y antecedentes recientes

La temporada de lluvias en Perú se extiende habitualmente de diciembre a abril, periodo en el que aumenta la probabilidad de eventos hidrometeorológicos extremos. No obstante, especialistas advierten que la variabilidad climática y el calentamiento global están intensificando la frecuencia y severidad de estos fenómenos.

El antecedente inmediato refleja esta tendencia. Durante 2025, las precipitaciones causaron 96 muertes y dejaron más de 127 mil damnificados, según cifras oficiales. Aunque el número de víctimas mortales es ligeramente menor hasta ahora, el impacto acumulado sigue siendo considerable y podría aumentar si las lluvias persisten.

Organismos técnicos han insistido en la necesidad de reforzar las políticas de prevención, incluyendo planificación territorial, reubicación de poblaciones en zonas de alto riesgo, inversión en drenaje urbano y construcción de defensas ribereñas.

De cara a los próximos meses, la evolución de El Niño Costero será determinante para dimensionar el impacto final de la temporada. La preparación anticipada, la coordinación interinstitucional y la participación comunitaria se perfilan como factores decisivos para mitigar los daños y proteger a las poblaciones más expuestas.

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