El Partido del Trabajo (PT) condicionó su respaldo a la reforma electoral impulsada por el gobierno federal a que se modifique la fecha de la consulta de revocación de mandato, proponiendo que no se realice junto con las elecciones de 2027, sino hasta agosto del mismo año.
La exigencia responde a la preocupación del partido de que, si la revocación coincide con la jornada electoral de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum tendría una ventaja política significativa al aparecer en la boleta y participar activamente en el proceso.
De acuerdo con la postura del PT, permitir que el titular del Ejecutivo intervenga en la campaña de revocación podría influir de manera desproporcionada en el electorado y afectar la equidad de la contienda, incluso frente a los propios aliados del oficialismo.
La reforma electoral forma parte del llamado “plan B” del gobierno federal, que plantea concentrar en 2027 una elección de gran escala que incluiría renovación del Congreso, gubernaturas, comicios locales y la propia consulta de revocación de mandato.
Sin embargo, la postura del PT evidencia fisuras dentro del bloque oficialista, ya que Morena necesita el respaldo total de sus aliados para alcanzar la mayoría calificada requerida en el Congreso y concretar la reforma constitucional.
Además, el debate no solo gira en torno a la fecha, sino al alcance político de la revocación, pues el partido ha manifestado su rechazo a que este mecanismo se convierta en una herramienta de promoción gubernamental durante un proceso electoral.
La discusión anticipa un escenario complejo para la aprobación de la reforma, en el que las negociaciones internas del oficialismo serán determinantes para definir tanto el diseño del proceso electoral de 2027 como el papel de la presidencia en él.