A poco más de un año del arranque formal del proceso electoral de 2027, la más reciente encuesta de la casa Rubrum comienza a delinear el mapa político en la capital potosina: Morena se mantiene al frente en intención de voto, pero la verdadera batalla —y también las dudas— se encuentran al interior de los partidos.
De acuerdo con el ejercicio levantado el 24 de marzo de 2026, Morena lidera la preferencia con 24.8%, seguido muy de cerca por el PAN con 23.4%, lo que anticipa una contienda altamente competitiva. Más atrás aparecen el PVEM con 19.5%, mientras que el PRI se rezaga con 7.2% y Movimiento Ciudadano con 6.5%. Un significativo 18.6% de los encuestados aún no decide su voto, lo que mantiene abierto el escenario.
Sin embargo, el dato más revelador no está en la fotografía general, sino en el análisis intrapartidista, particularmente en el PAN.
PAN: UNA CONTIENDA CERRADA… Y POLÍTICAMENTE SOSPECHOSA
La encuesta coloca a Rubén Guajardo con 35.4% y a Verónica Rodríguez con 34.4%, una diferencia de apenas un punto porcentual. En tercer lugar aparece David Azuara con 30.2%.
A simple vista, el resultado proyecta una competencia interna equilibrada. No obstante, bajo una lectura más rigurosa, el dato genera dudas razonables.
Y es que mientras Rubén Guajardo mantiene una presencia territorial activa como diputado local, con trabajo permanente en colonias y contacto directo con la ciudadanía, el posicionamiento de Verónica Rodríguez resulta, por decir lo menos, difícil de explicar en términos operativos.
La senadora ha tenido una presencia limitada en territorio potosino, con escasa actividad visible de campo, lo que contrasta con el desempeño de Guajardo, quien ha sostenido una estrategia de proximidad política constante.
En ese contexto, la cercanía en los números no solo sorprende: abre la puerta a cuestionamientos sobre la metodología, el levantamiento o incluso la intención política del estudio.
Porque en política, como en la física electoral, la gravedad del territorio suele imponerse sobre la ingravidez del escritorio.
MORENA Y PVEM: VENTAJA CON MATICES
En el bloque oficialista, Morena perfila como favorito, con Gabino Morales alcanzando 61.7% de preferencia interna, muy por encima de Cuauhtli Badillo (38.3%). Esto sugiere una candidatura relativamente definida, aunque no necesariamente consolidada en términos de competitividad general.
Por su parte, el PVEM muestra una ventaja clara de Juan Carlos Valladares (63.7%) sobre Sonia Mendoza (36.3%), lo que indica un liderazgo interno más estructurado.
PRI: VACÍO DE IDENTIDAD
El caso del PRI es aún más revelador: apenas 30.9% menciona a Sara Rocha, mientras que un contundente 69.1% opta por “otro”, reflejando una profunda crisis de identidad y falta de perfiles competitivos.
UNA ELECCIÓN ABIERTA… Y UN ELECTOR INDECISO
Con casi uno de cada cinco votantes sin decisión, el proceso rumbo a 2027 está lejos de definirse. La encuesta muestra tendencias, sí, pero también evidencia fracturas internas, debilidad estructural en algunos partidos y posibles inconsistencias en la medición de liderazgos.
En el caso del PAN, más que una competencia cerrada, lo que se percibe es una interrogante:
¿reflejan estos números la realidad del territorio… o la construcción de una narrativa?
Porque en política, como bien se sabe, no todo lo que se mide pesa… ni todo lo que pesa se mide correctamente.