Redacción.
La más reciente medición de Massive Caller, levantada el 26 de marzo de 2026, vuelve a colocar al gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, entre los mandatarios estatales con mayor aprobación a nivel nacional, con un 57.2%, ubicándolo en el top 3 del país.
El dato, por sí mismo, podría leerse como una fotografía positiva. Pero en realidad es más que eso: es la confirmación de una tendencia.
No es un pico, es una constante
Desde hace prácticamente cinco años, Gallardo ha logrado mantenerse de manera consistente en los primeros lugares de evaluación ciudadana, independientemente de la casa encuestadora. Consulta Mitofsky, México Elige, Arias Consultores y ahora Massive Caller han coincidido —con matices metodológicos— en un mismo patrón: San Luis Potosí aparece de forma recurrente en el mapa de gobiernos mejor evaluados.
En política, la coincidencia entre distintas mediciones no es casualidad. Es señal de estructura.
¿Qué está midiendo realmente la gente?
Las encuestas de aprobación no sólo capturan simpatía, sino percepción de resultados. En el caso de San Luis Potosí, esa percepción se ha sostenido sobre tres ejes claros:
Obra pública visible: infraestructura, rehabilitación de espacios y proyectos que tienen impacto tangible en la vida cotidiana.
Narrativa social efectiva: programas dirigidos a sectores populares que generan identificación directa.
Estabilidad política relativa: en un país con altos niveles de conflictividad, el estado ha logrado evitar crisis de gran escala.
A diferencia de otros gobiernos donde la aprobación responde a momentos específicos o picos mediáticos, el caso potosino parece responder a una lógica más estructural: presencia constante en territorio + comunicación eficaz + ejecución visible.
Massive Caller: un dato que refuerza la narrativa
El valor adicional de esta medición radica en el origen. Massive Caller es una casa encuestadora con metodologías propias —principalmente levantamientos automatizados— que, si bien suelen generar debate, también funcionan como un termómetro ágil de percepción pública.
Que incluso bajo este modelo Gallardo aparezca en los primeros lugares, refuerza la idea de que su nivel de aprobación no depende de una sola metodología o de un sesgo específico.
La clave: sostener, no sólo alcanzar
En política, llegar es complicado. Mantenerse es lo que realmente define un proyecto.
El dato de Massive Caller no convierte por sí solo a un gobierno en exitoso, pero sí confirma algo más relevante: la narrativa de alta aprobación de Gallardo no es circunstancial, es sostenida.
Y en un país donde la erosión del poder suele comenzar desde el primer año, permanecer en la parte alta de la tabla durante casi todo un sexenio no es un accidente.
Es, guste o no, un dato político de fondo.