POPOL VUH 352

Por Mario Candia

10/4/26

MORENA Morena pretendía en 2026 afiliar a 10 millones de personas en todo el país. Para lograrlo, puso en marcha una campaña nacional que incluyó registro de datos personales, fotografía y entrega de credenciales partidistas. La operación no es menor: implica millones de registros, estructura territorial y una inversión superior a los 27 millones de pesos. Hasta ahí, todo parece parte de la vida normal de un partido político.Pero no lo es.

MILITANTES Detrás de esa campaña está Andrés Manuel López Beltrán, el operador que controla el padrón de militantes y, con ello, uno de los instrumentos más poderosos en la política moderna: la base de datos. No la del discurso, no la del mitin, sino la del registro fino, individual, territorial. Morena no está afiliando militantes. Está levantando un censo político.

CREDENCIALIZACIÓN Cada credencial entregada no es sólo un plástico: es información. Nombre, rostro, ubicación. Una cartografía detallada de quién es quién en el territorio. Y eso, en manos de una sola estructura, no es menor. El dato es frío, pero revelador: más de 27 millones de pesos destinados a esta operación. No es ilegal, tampoco es nuevo. Pero sí es significativo. Porque ese dinero no compra votos de manera directa —eso sería demasiado rudimentario—, lo que construye es algo más sofisticado: organización. Y la organización, en política, es poder.

ZONA GRIS Aquí aparece la zona gris. Porque mientras el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum distribuye programas sociales, el partido construye un padrón propio. Mientras uno entrega beneficios, el otro registra ciudadanos. Y en medio de ambos procesos, la línea que separa al Estado del partido comienza a desdibujarse. No hace falta exagerar ni importar modelos extranjeros para entender lo que está ocurriendo. No es necesario hablar de Venezuela ni de Cuba para advertir la lógica: datos, territorio, lealtad. Una estructura que no sólo organiza elecciones, sino que empieza a mapear políticamente al país.

BASES DE DATOS El poder ya no se construye únicamente en las urnas. Se administra en bases de datos. Y quien controla el padrón, controla el partido. Y quien controla el partido, en el México actual, tiene una ventaja decisiva sobre el resto. La pregunta no es si Morena puede afiliar. Puede. La pregunta es qué tipo de estructura está construyendo con esa afiliación masiva. Porque un padrón puede ser una simple lista… o puede convertirse en un sistema.

SISTEMA Y cuando los sistemas crecen sin contrapesos, dejan de ser herramientas. Se vuelven mecanismos de poder. Morena parece haber entendido algo antes que muchos: que en el siglo XXI la política ya no se grita, se registra. Y en ese registro silencioso, se empieza a definir quién cuenta… y quién sólo está contado.

Hasta el lunes.

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