Pemex confirmó que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México fue provocado por una falla en la infraestructura de un oleoducto de 36 pulgadas, ubicado cerca de la plataforma Abkatún Alfa, en la Sonda de Campeche.
El director de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, informó que la fuga fue detectada desde el 6 de febrero, aunque su localización exacta se logró hasta dos días después debido a condiciones adversas. La reparación del ducto concluyó el 18 de febrero.
Durante su intervención, señaló que hubo intentos internos por minimizar la gravedad del incidente e incluso ocultar información, lo que derivó en la separación de tres funcionarios involucrados, mientras las investigaciones continúan a cargo de la Fiscalía General de la República.
También se detectaron irregularidades en registros operativos de embarcaciones en la zona, las cuales ya fueron reportadas a las autoridades correspondientes para el deslinde de responsabilidades.
Pemex reconoció que el flujo de hidrocarburos no fue detenido de inmediato, lo que contribuyó a la magnitud del derrame, además de que se identificó omisión en el reporte de agua contaminada recuperada.
En respuesta, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) realizó inspecciones y se presentó una denuncia formal ante la Fiscalía.
Como parte de las acciones posteriores, se creó el Observatorio Permanente del Golfo de México, integrado por instituciones y comunidad científica, con el objetivo de fortalecer la vigilancia, prevención y respuesta ante futuras contingencias.
En labores de limpieza, participaron más de tres mil 300 elementos, con apoyo de embarcaciones, aeronaves y equipo especializado. Hasta el momento, se han atendido 48 playas y se han recolectado cerca de 915 toneladas de residuos contaminantes.