POPOL VUH 368

Por Mario Candia

12/5/26

MEDIOCRIDAD México atraviesa una etapa peligrosa de deterioro educativo, pero lo verdaderamente alarmante no es solamente la caída en los niveles de aprendizaje, sino la normalización institucional de la mediocridad. Esta semana quedó exhibido con brutal claridad. Primero, la Secretaría de Educación Pública anunció un recorte al calendario escolar que proponía adelantar el cierre del ciclo, originalmente programado para el 15 de julio, hasta finales de junio, bajo argumentos relacionados con el Mundial de Futbol 2026 y las altas temperaturas. Horas después, ante la indignación pública y el ridículo nacional que provocó la medida, el gobierno reculó. La SEP corrigió. Se echó para atrás y mantuvo el calendario original autorizado desde el año pasado. Pero el daño ya estaba hecho: quedó al descubierto cuáles son realmente las prioridades del sistema educativo mexicano.

REZAGO La escena es grotesca. Mientras los indicadores internacionales muestran una caída sostenida en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, el Estado mexicano discute cómo reducir días de clase. Mientras millones de estudiantes arrastran rezagos educativos acumulados desde la pandemia, el aparato gubernamental parece más preocupado por acomodar calendarios al espectáculo futbolístico que por rescatar el aprendizaje perdido. La educación nacional convertida en logística de entretenimiento.

SIMULACIÓN El problema no termina ahí. Esta misma semana, la Suprema Corte validó los nuevos criterios de promoción escolar impulsados por la SEP, que flexibilizan la posibilidad de reprobar alumnos en educación básica. Bajo el discurso de la inclusión y el bienestar emocional, México avanza hacia un modelo donde la exigencia académica comienza a verse como una forma de violencia administrativa. Ya no importa aprender; importa pasar. Ya no importa comprender; importa acreditar. El conocimiento sustituido por la simulación estadística.

DECADENCIA La tragedia es profunda porque ocurre justo cuando el país enfrenta uno de los peores momentos educativos de las últimas décadas. Las pruebas PISA muestran que México permanece entre los niveles más bajos de la OCDE en matemáticas, ciencias y lectura. Miles de estudiantes llegan a secundaria sin comprender plenamente lo que leen. Otros no pueden resolver operaciones matemáticas básicas. Y aun así, la respuesta institucional no es elevar estándares, fortalecer contenidos ni ampliar jornadas escolares. La respuesta parece ser exactamente la contraria: reducir presión, disminuir exigencia y administrar la decadencia.

EXPERIMENTO La llamada Nueva Escuela Mexicana comienza a parecer más un experimento ideológico que una estrategia seria de formación académica. Un sistema donde la narrativa política pesa más que los resultados. Donde se privilegia el discurso emocional sobre el rigor intelectual. Donde la reprobación se considera un trauma, pero el analfabetismo funcional parece tolerable.

AUSTERICIDIO México corre el riesgo de entrar en una etapa de auténtico austericidiocognitivo. Menos evaluación. Menos exigencia. Menos disciplina académica. Menos días efectivos de clase. Todo envuelto en un lenguaje burocrático que habla de humanismo mientras fabrica generaciones cada vez menos competitivas y más vulnerables intelectualmente.

ASUNTO SECUNDARIO La metáfora del Mundial resulta perfecta para describir el momento nacional: el aula desplazada por el espectáculo. La educación subordinada al entretenimiento. El conocimiento convertido en asunto secundario frente a la política de popularidad. Y quizá ahí está el verdadero drama. Porque un país puede sobrevivir a un mal gobierno, a una crisis económica o incluso a un periodo de polarización. Lo que difícilmente sobrevive es a la destrucción sistemática de su capacidad para educar.

Hasta mañana.

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