Emmanuel Gallegos D.
Los demonios de Cruz Azul se hicieron presentes en la ida de la final ante Pumas.
A La Máquina le alcanzó la gasolina apenas para 70 minutos.
Los primeros 30 fueron de presión constante y llegadas de peligro, pero después todo se convirtió en pelotazos al área y falta de idea para romper la portería de Keylor Navas, que terminó siendo el héroe universitario.
Pumas fue a hacer su partido: aguantar los embates celestes, defender con el cuchillo entre los dientes y esperar un contragolpe que les diera la ventaja.
Se puede cuestionar tanto el planteamiento de universidad como la falta de contundencia de cruz azul.
El arbitraje y el VAR, como ya es costumbre, también tuvieron su dosis de polémica.
Y al final, en conferencia de prensa, Efraín Juárez, fiel a su estilo, lanzó un dardo directo contra el arbitraje.
Todo queda abierto para la vuelta. ¿Cruz Azul seguirá buscando con todo el gol del título o será más mesurado? ¿Pumas volverá a ceder el balón, apostando por el “gol gana”, o saldrá a competir desde el minuto uno?
La final sigue completamente abierta.