A 30 años de su creación, el Libro Vaquero sigue vigente

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Ocho pesos. Esa es la cantidad que se necesita para ser protagonista de una aventura sentimental en el salvaje oeste americano. El Libro Vaquero, amado por algunos y odiado por otros, cumplirá en noviembre su 35 aniversario, una historieta que ha sobrevivido a las vicisitudes de la industria editorial, la era digital y los conflictos sociales. Una pila de cartoncillos blancos perfectamente acomodados aparecen en el escritorio de Fernando Varela Robles, director editorial del Libro Vaquero. Se trata de las 92 láminas que conforman la próxima edición de ese libro de bolsillo. Todas están diagramadas equitativamente: “Un espacio para los diálogos y otro para los dibujos”, repite René Báez, el letrerista que durante una década ha colocado en los globos las frases que los personajes intercambian durante toda la historia con su letra finamente trazada. Dice que las escenas lo inspiran. Puede ser una pelea entre las tribus de las pieles rojas y los apaches hasta el amor entre un indio de cabello azabache y la bailarina de can-can rubia de pechos exuberantes. Cuando el diario Novedades, que tenía a su cargo otras historietas como El libro semanal, El libro sentimental, Frontera violenta, Policiaco de color y Novela policiaca, cerró sus puertas en diciembre de 2002, El Libro Vaquero pasó a ser parte de la Editorial HEVI, actualmente ubicada en la colonia Roma, de la Ciudad de México. Fernando Varela, quien ha trabajado más de la mitad de su vida en este libro de 13 por 15 centímetros, es el único que tiene computadora. Una Mac para ser precisos.

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El resto de los escritorios únicamente tienen papel y una infinidad de ejemplares del Libro Vaquero. Uno encima de otro, “aquí todo es artesanal”, resalta. “Antes le pedía a mi asistente que abriera mi correo y me pasara los recados. Ahora ya uso un poco más la Internet”, confiesa el director de la historieta que en su época dorada alcanzó un tiraje de un millón y medio de ejemplares. “Racimo de horca”, fue el primer número del Libro Vaquero que salió a la venta en Novedades Editores el 23 de noviembre de 1978, gracias a su creador, Rafael Márquez, quien se retiró en 2001 por cuestiones de salud. El argumento estuvo a cargo de la pluma de Mario de la Torre Barrón, la portada de Raúl Vieyra Flores y las ilustraciones de Antonio Melgar Domínguez. Varela recuerda que en la portada se encontraba un vaquero montado en su caballo y el rostro de una mujer pelirroja. Se trataba del primer libro de bolsillo que tendría la función de “entretener a todo aquél que lo leyera. Una fuga de su realidad”. WordPress Slideshow No encuentra una respuesta concreta para explicar por qué El Libro Vaquero ha permanecido vigente durante más de tres décadas en el mercado. Quizá, todo radica en que los nueve colaboradores se han empeñado en conservar su esencia, a pesar de la crisis de papel que sufrieron en 1994, y que casi los obliga a desaparecer, así como la llegada de la era digital. El proceso de formación es igual que desde la primera vez: “artesanal”. La letra, la diagramación, el dibujo, la iluminación y la sección de color de interiores sigue de realizándose de forma manual. Sin embargo, antes de imprimirse se debe escanear la lámina original y retocarla a través de la computadora: “Eso se hace porque los talleres lo exigieron”, dice resignado Varela. El equipo de dibujo –de cuatro integrantes–, el argumentista, el letrerista, el colorista y el portadista, tienen un respaldo de dos meses y medio entre cada publicación, de lo contrario el tiempo no sería suficiente. En la década de los 80 del siglo pasado, El Libro Vaquero llegó al millón y medio de ejemplares. Actualmente es semanal y tiene un tiraje de 400 mil ejemplares a nivel nacional. Por estos días llegará a las más de mil 560 publicaciones. Esta cifra lo convierte en la historieta más longeva de México. Tan sólo Kalimán, con una distribución que cruzó la frontera al llegar a Centroamérica y algunos países de Sudamérica y el Caribe, alcanzó mil 300 números en dos décadas y media, mientras que Memín Pinguín, de Yolanda Vargas Dulché, la “Reina de las Historietas”, llegó a su fin en el capítulo 422. PRIMERO AMOR, DESPUÉS SEXO Nadie imaginaria que ese señor de lentes y estatura baja es Rodolfo Pérez, el dibujante del Libro Vaquero. A papel y lápiz se encarga de recrear a los personajes de cada historia. Sí, es él quien crea a esa mujeres voluptuosas de senos y caderas perfectas, y a indios o cowboys de grandes pectorales y abdomen de lavadero. Dice que El Libro Vaquero es “pasión, amor, lucha”, pero para nada “lujaría y sexo”, quizá en eso radica su vigencia en el mercado en comparación con cientos de pornocómics que invadieron los puestos de revistas. En 1993 había más de 33 títulos registrados ante la Dirección General de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación (Segob) “Durante mucho tiempo trabajé por necesidad y no por gusto en títulos tan tremendos como Chambeadoras, Los Lavaderos, Sábanas Mojadas… tan tremendos que ahora no existen. La gente dejó de comprarlas”. Define al Libro Vaquero como una historieta de “moral”, donde el hombre no se acuesta con la mujer por sexo, sino que antes la conoce, se enamora y la salva de algún peligro, situaciones que en algunos casos son lejanas a la realidad: “No es el cuate que le baja la mujer al amigo ¡Para nada!”. En las aventuras del viejo oeste no ocurren casos de violaciones, niños con pistolas, hombres agrediendo a sus parejas, prostitución ni mucho menos narcotráfico. Temas que además de ser prohibidos por la Secretaría de Gobernación, tampoco corresponden con la carga sentimental de la historieta inspirada en series como El Llanero Solitario, Revólver a la Orden, Batte Matterson y Hopalon Cassidy. A pesar de que su venta es para mayores de edad, el dibujante admite la gran carga de erotismo que manejan; sin embargo tratan de que no sea explícito, una ventaja que les permite llegar a hogares mexicanos. “¿Mostramos un poco de pierna? Pues sí. ¿Exageramos en las proporciones? También. Pero cuando se trata de sexo –siempre permitido– y la pareja llega al clímax, se ilustran paisajes, estrellas o “detalles que echen a volar la imaginación”, comenta. A diferencia de otras historietas, en El Libro Vaquero la presencia de la mujer es fundamental, es “la sal de la vida”. Una historia nunca será interesante y apasionada sin el toque femenino, resalta  Javier Vargas Ortega, argumentista que cuando ríe su diente de plata brilla. POPULACHO Y ALGO MÁS La teoría de Fernando Varela, editor del Libro Vaquero es “que todos los mexicanos” lo han leído al menos una vez porque es parte de la cultura popular de nuestro país; “hasta funcionarios del gobierno me lo han confesado”, dice entre risas. Es una historieta que odias o amas. A finales de 2011, en las redes sociales apareció una imagen del entonces precandidato presidencial de la Coalición por México (PRI-PVEM), Enrique Peña Nieto, sosteniendo un ejemplar del Libro Vaquero, como burla por su incapacidad para citar el título de tres libros que marcaron su vida, además de a Enrique Krauze como autor de La Silla del Águila, obra del fallecido escritor mexicano Carlos Fuentes. La mofa la tomaron con picardía Fernando Varela y sus nueve colaboradores: “Para nosotros fue publicidad ¡Gratis!”, dice ahogado en risas. Aunque muchos de los lectores asiduos tienen un perfil e ingresos bajos, “por lo menos leen”, agrega Rodolfo Pérez, dibujante.

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A su juicio, la historieta puede ser una estrategia para acercar a la gente con la literatura, incluso podría funcionar como material didáctico en las escuelas de nivel básico. “Una historieta de principios y valores o de la historia de México es mucho más asimilable que un libro de texto. Nuestro trabajo es tan artístico como nosotros queramos hacerlo”, enfatiza. Memín Pinguín, La Familia Burrón, Los Superlocos, Kalimán y Lágrimas, risas y amor, son historias románticas, de héroes y de humor que después fueron adaptadas al cine y televisión. Son algunos ejemplos de la larga tradición de la historieta en México. “La gente de aquella época se  vio obligada a aprender a leer porque querían saber qué decía alguno de los personajes”, comenta Javier Vargas Ortega, argumentista del Libro Vaquero. Que la historieta sea denostada “por los intelectuales” es un mal que se dio hace tres décadas. Tuvieron que aparecer los estudios sociológicos en otros países de Latinoamérica para aceptarlas como “parte de la cultura popular de los mexicanos”, justamente cuando las editoriales las comenzaron a desaparecer. En junio del año pasado, las portadas del Libro Vaquero llegaron a la galería Divis Prager Kabarett, en la República Checa para ofrecer una muestra titulada “The Good, The Bad and The Sexy”, retomado de la película protagonizada por Clint Eastwood, “El bueno, el malo y el feo”. Y en México, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), apareció entre las páginas del Libro Vaquero para difundir sus funciones entre los usuarios de nivel socioeconómico denominado “C y D”, debido a que la historieta para adultos tiene un pass along de 12 personas; es decir, un lector lo intercambia con una docena de personas. HERÓINAS REALES Después de cinco minutos de búsqueda, Fernando Varela encontró las fotos de Diana Olivares Benavides, la próxima protagonista del Libro Vaquero. Es de Monterrey, Nuevo León, y en algunos días viajará a la Ciudad de México para ser recreada por el dibujante Rodolfo Pérez, conocido también como “Pegaso”. Diana está caracterizada como una bailarina de can-can de 1840. Sujeta el vestido mientras muestra sus muslos cubiertos por medias de red. Aunque su cabello negro y rizado oculta la forma de su escote, en los bocetos de la historieta aparece como una auténtica femme fatale y de gran voltaje sexual, “hay que caricaturizarla un poquito más”, justifica el dibujante.

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Javier Vargas será el encargado de crear el guión, pero no quiere dar muchos detalles, dice que es “sorpresa”. Sin embargo adelanta que Diana será la heroína de la historia, “vamos a reflejar ese espíritu aventurero que todos tenemos”. Para él, la historia perfecta no es aquella en donde los “buenos siempre ganan”, siempre debe de ser universal. Que exista el amor, desamor, la intriga y hasta la muerte. “Porque hasta en la vida nada es perfecto. Todos tenemos añoranzas y queremos revivirlas”, dice. Quizá la fuerte dosis de erotismo y la sexualidad que caracteriza al Libro Vaquero lo excluyan de recibir reconocimientos y ovaciones, a diferencia de otras historietas mexicanas. Sin embargo mientras exista la añoranza del viejo oeste, su historia continuará…

 

Con información de: Sin Embargo

LIBRO VAQUERO: ODIADO Y AMADO, SIGUE GALOPANDO

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