Las autoridades de Filipinas activaron evacuaciones masivas en la provincia de Albay luego de que el Volcán Mayon mostrara un aumento significativo en su actividad, lo que encendió las alertas ante el riesgo de una erupción de mayor intensidad. Cerca de tres mil personas han sido trasladadas a refugios temporales como medida preventiva.
El volcán, considerado el más activo del país, comenzó a presentar desprendimientos de rocas de gran tamaño y flujos piroclásticos, lo que llevó a elevar el nivel de alerta a fase 3. Este nivel indica una erupción en curso, aunque todavía no explosiva, con lava acumulándose en el cráter y provocando fracturas en la cúpula volcánica.
De acuerdo con especialistas, el comportamiento actual del Mayon corresponde a una erupción lenta y silenciosa. El principal vulcanólogo del país explicó que, por ahora, no existen señales claras de que la actividad escale a una explosión mayor, ya que no se ha registrado un aumento considerable de sismos volcánicos ni de gases tóxicos como el dióxido de azufre.
Elementos del Ejército, la policía y personal de protección civil participaron en el desalojo de más de 2 mil 800 habitantes que vivían dentro de un radio de seis kilómetros del cráter, una zona catalogada desde hace años como de alto riesgo. A ellos se suman alrededor de 600 personas que decidieron salir voluntariamente de comunidades cercanas ante el temor de un agravamiento de la situación.
Aunque el acceso a esta zona peligrosa está prohibido, miles de familias han habitado las laderas del volcán durante generaciones, ya sea de forma permanente o temporal, dedicándose principalmente a la agricultura. Incluso actividades económicas como la minería de arena y el turismo han continuado pese a las restricciones y a los antecedentes de erupciones.
El Mayon, con más de dos mil 400 metros de altura, es famoso por su forma casi perfecta y atrae a miles de visitantes cada año. Sin embargo, su historia también está marcada por tragedias, como la erupción de 1814 que sepultó al pueblo de Cagsawa y dejó más de mil víctimas, un episodio del que hoy solo queda visible el campanario de una antigua iglesia.
La situación que enfrentan las comunidades cercanas al volcán refleja una problemática más amplia en Filipinas, donde muchas personas viven en zonas de alto riesgo por falta de alternativas. El país, ubicado en el Anillo de Fuego del Pacífico, enfrenta constantemente volcanes activos, terremotos, tifones e inundaciones que ponen en peligro a su población año con año.