“Amorío” permitió ubicación y captura de “El Mencho”

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, generó una ola de violencia en distintos puntos del país. Tras confirmarse su fallecimiento el lunes 23 de febrero, se registraron bloqueos y hechos violentos, principalmente en Jalisco y Michoacán, como reacción de integrantes del grupo criminal que encabezaba.

En Jalisco se reportaron bloqueos en varias zonas, mientras que en Michoacán hubo quemas de vehículos y disturbios en decenas de municipios. Las autoridades ahora enfrentan el desafío de contener posibles enfrentamientos internos y evitar que la estructura delictiva se reorganice tras la caída de su principal líder.

El operativo que terminó con su vida se realizó en Tapalpa, Jalisco, luego de que fuerzas federales detectaran un movimiento que consideraron clave. De acuerdo con lo informado por el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, el seguimiento de inteligencia permitió ubicar a una persona cercana al líder criminal que trasladaba a una de sus parejas sentimentales hacia una propiedad en esa zona.

Tras ese encuentro, la vigilancia confirmó que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación permanecía en el inmueble con un grupo de seguridad reducido. Esa información fue determinante para activar el plan de intervención.

La operación fue diseñada con estricta confidencialidad y contempló la participación de Fuerzas Especiales, elementos de la Guardia Nacional y apoyo aéreo de la Fuerza Aérea Mexicana. Se desplegó un componente terrestre y un operativo aeromóvil con varios helicópteros para asegurar la zona.

Al momento de la intervención, los elementos federales fueron recibidos con disparos por parte de sicarios, lo que desató un enfrentamiento armado. Durante el intercambio, “El Mencho” resultó gravemente herido. Aunque se intentó trasladarlo por vía aérea a la Ciudad de México para recibir atención médica, falleció durante el trayecto.

El líder criminal era considerado uno de los objetivos prioritarios para autoridades nacionales e internacionales, debido al alcance de su organización en actividades como el tráfico de drogas. Su muerte marca un punto clave en la lucha contra el crimen organizado, aunque también abre un nuevo escenario de incertidumbre sobre la reconfiguración del mapa delictivo en el país.

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