La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) persiste en la etapa adulta en dos de cada tres personas que fueron diagnosticadas en la infancia.
Presentación en la adultez
La manifestación del TDAH en adultos puede transformarse o permanecer oculta, lo que dificulta su identificación. Para muchos adultos que han sido tranquilos o reservados, recibir este diagnóstico resulta inesperado, según la UNAM. En la adultez, los síntomas pueden camuflarse o agravarse y sumar desafíos como abandono escolar, dificultades laborales o problemas de adicción.
Breve recorrido histórico
Referencias a síntomas compatibles con el TDAH aparecen desde el siglo XVIII, cuando el médico alemán Melchior Adam Weikard describió en 1775 problemas de atención y conducta. En el siglo XIX especialistas como Alexander Crichton y George Frederic Still abordaron cuadros similares. Ya a mediados del siglo XX, la neurociencia y la genética avanzaron en la comprensión de los mecanismos implicados.
El avance terapéutico más relevante documentado ocurrió en los años treinta, cuando el médico Charles Bradley observó que las anfetaminas favorecían la atención y el comportamiento en niños con síntomas compatibles; desde entonces los tratamientos han evolucionado.
Tipos, diagnóstico y enfoque terapéutico
Los criterios actuales distinguen tres tipos principales del trastorno: inatento, hiperactivo y combinado. El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica basada en la presencia de síntomas desde la infancia y su persistencia en distintos ámbitos.
Los tratamientos más efectivos combinan medicación y psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual. Este enfoque dual ayuda a las personas a organizarse, reconocer patrones de procrastinación y mejorar la interacción familiar y social. Los análisis citados indican que tratar el TDAH reduce riesgos académicos, laborales y de salud, y mejora la calidad de vida.
Genética y perspectivas actuales
La UNAM reporta que el TDAH es una de las condiciones con alta heredabilidad: estudios familiares, con gemelos idénticos y con niños adoptados han mostrado una relación genética importante. Variaciones en segmentos específicos del ADN parecen asociarse con el desarrollo del trastorno, influyendo en la transmisión de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina.
Neurodivergencia
En años recientes ha cobrado fuerza el enfoque de la neurodivergencia, que propone considerar condiciones como el TDAH, el autismo o la dislexia como expresiones de la variedad cognitiva humana. Bajo esta perspectiva, la discapacidad surge de la interacción entre la persona y un entorno que no reconoce distintas formas de pensar.







