TRUMP ANUNCIA INCURSIÓN POR TIERRA EN MÉXICO CONTRA CÁRTELES
Por Jesús Aguilar
La relación entre Estados Unidos y sus vecinos en América Latina entró en un periodo de altísima tensión bilateral que, en menos de una semana, ha puesto sobre la mesa no solo la captura sin precedentes de un mandatario extranjero —el venezolano Nicolás Maduro— sino también «planificaciones» de ataques terrestres contra cárteles en México y señales contradictorias de una política exterior sin precedentes desde la Guerra Fría.
DE LA OPERACIÓN CONTRA MADURO A UN NUEVO ESCALÓN DE AGRESIÓN
El pasado 3 de enero, una operación militar estadounidense ejecutada en territorio venezolano terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas especiales de Estados Unidos. A partir de ese momento se abrió un nuevo capítulo en la política exterior de Washington en Latinoamérica, en el que el narcotráfico y la seguridad hemisférica se enredan con objetivos geopolíticos y de poderío estratégico
Esa intervención, considerada por muchos analistas como parte de lo que Washington denomina Operación Lanza del Sur—una campaña militar de alcance amplio contra redes ilícitas en el Caribe y el Pacífico— ha sido interpretada, incluso por voces externas, como una hibridación entre una “guerra contra la droga” y una “guerra contra el terrorismo”.
En respuesta a la operación, algunos gobiernos latinoamericanos han expresado fuertes críticas, señalando que se trata de una violación del derecho internacional y una intervención en la soberanía nacional, lo que ha encendido un clima de desconfianza y alarma regional.
ATAQUES TERRESTRES Y TENSIÓN CON MÉXICO
En ese contexto, el presidente Donald Trump ha elevado el tono de su discurso al asegurar, en una entrevista con Fox News la noche de este jueves 8 de enero, que Estados Unidos “empezará ahora a atacar en tierra a los cárteles”, afirmando una vez más que estas organizaciones criminales “controlan México” y que su impacto ha causado cientos de miles de muertes en Estados Unidos a causa de drogas ilícitas.
Esta declaración representa un salto en la retórica oficial, en donde la Casa Blanca pasa de conductas tradicionales de cooperación judicial y policial a insinuaciones abiertas sobre la posibilidad de acciones de fuerza en territorio mexicano, aunque sin detallar fechas, objetivos concretos o mecanismos de autorización.
¿Qué está en juego?
Apenas a días del inicio de este año, la política exterior estadounidense hacia América Latina exhibe tres tensiones profundas:
- Militarización creciente: la posibilidad planteada de acciones terrestres, que hasta ahora han sido advertidas públicamente, marca un claro cambio de paradigma frente a la tradicional cooperación en seguridad regional.
- Soberanía vs. seguridad: la relación con México se complica porque Trump ha puesto sobre la mesa acciones que podrían implicar operación en territorio soberano, algo que México ha rechazado con firmeza.
- Justificaciones y narrativas: el discurso oficial de Washington asocia a gobiernos y organizaciones delictivas con amenazas directas a la seguridad de Estados Unidos, un argumento que ha sido ampliamente criticado por expertos en narcotráfico y política internacional por carecer de sustento proporcional respecto a la evidencia disponible.
En pocas palabras, la relación bilateral con México y la interacción con Venezuela y otros países vecinos se ha vuelto un punto de alta volatilidad geopolítica. Las acciones de Washington están planteando un desafío al orden multilateral, la soberanía regional y la forma en que se aborda el narcotráfico, con efectos que todavía están por verse en los próximos meses.