AVISO OPORTUNO: Se solicita Gobernadora

El RADAR

Por Jesús Aguilar

X @jesusaguilarslp

En San Luis Potosí parece que estamos a punto de abrir una vacante. No es un empleo cualquiera: se trata de la gubernatura del estado. Y, sin embargo, la discusión pública se ha reducido peligrosamente a una sola variable: el género. Como si gobernar fuera un atributo biológico y no una tarea de Estado.

Que sirva entonces este Radar como una convocatoria pública, una suerte de anuncio clasificado con humor negro, y construcción práctia para dejar claro —antes de que nos vendan candidaturas prefabricadas— qué requisitos debería cumplir quien aspire a gobernar San Luis Potosí.

Puesto: Gobernadora constitucional del estado de San Luis Potosí
Duración: Seis años (no prorrogables, aunque algunos actúen como si sí)
Responsabilidad: 2.8 millones de personas, un estado fracturado, un futuro en disputa.

Requisitos indispensables (no negociables)

  1. Preparación comprobable.
    No títulos decorativos ni diplomas colgados para la foto. Formación sólida en administración pública, derecho, economía o políticas públicas. Gobernar no es improvisar ni aprender sobre la marcha con cargo al erario.
  2. Experiencia real en el ejercicio del poder.
    No basta con haber acompañado, heredado o administrado una franquicia política. Se requiere haber tomado decisiones, enfrentado crisis, dirigido equipos complejos y asumido costos políticos propios. Gobernar no es posar; es resistir.
  3. Trayectoria política propia.
    No se aceptan candidaturas forzadas. El estado no es una propiedad en transferencia ni un fideicomiso con endoso. La candidata debe tener historia política propia, no prestada.
  4. Ascendencia social y legitimidad pública.
    No confundir presencia mediática con liderazgo social. Se necesita reconocimiento genuino entre sectores diversos: empresarios, académicos, trabajadores, comunidades rurales, jóvenes, mujeres organizadas. Gobernar exige diálogo, no monólogo.
  5. Empatía y sensibilidad social.
    San Luis no es solo obra pública y discursos triunfalistas. Es crisis hídrica, inseguridad cotidiana, desigualdad regional y hartazgo ciudadano. La candidata debe conocer el estado más allá de los eventos protocolarios. Y tener soluciones prácticas que convenzan y con verdadera viabilidad.
  6. Carisma con contenido.
    El carisma vacío dura lo que dura una campaña. Se requiere autoridad moral, claridad discursiva y capacidad de persuadir sin gritar, de liderar sin imponer.
  7. Transparencia personal absoluta.
    Patrimonio claro, relaciones claras, conflictos de interés inexistentes o declarados. La candidata debe poder resistir el escrutinio público sin ampararse en el silencio, el victimismo o la persecución imaginaria.
  8. Respeto institucional.
    Comprensión plena del equilibrio de poderes, de la autonomía municipal, de los organismos constitucionales y de la prensa libre. Gobernar no es someter ni callar; es coordinar y rendir cuentas.

Advertencia final

La paridad es una conquista democrática, no un cheque en blanco.

Convertirla en coartada para el nepotismo, la improvisación o la continuidad disfrazada sería una traición no solo a la democracia, sino a las propias mujeres que han luchado por espacios de poder con mérito y capacidad.

Eso no le quita su derecho e ilusión a nadie, sin embargo es tiempo suficiente el 9 de enero de 2026 y correrán 514 días para la elección, suficientes para avanzar, crecer, prepararse y convencer de que sí merecen el puesto.

San Luis Potosí no necesita una gobernadora por obligación legal.
Necesita una gobernadora por capacidad política, por convicción social y por amor al estado. Nada menos.

Porque si el único requisito es ser mujer, entonces no estamos avanzando: solo estamos cambiando de envoltura el mismo viejo vicio del poder.

Y eso, por más que se maquille con discursos de modernidad, sigue siendo exactamente lo mismo.

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