El incremento en el impuesto a bebidas alcohólicas, especialmente en productos de más de 6 grados, podría terminar reflejándose en un aumento en los precios al consumidor, particularmente en bares de San Luis Potosí, donde se estima que el alza podría alcanzar hasta un 10 por ciento en bebidas al copeo.
Este ajuste fiscal impacta principalmente en la venta de botellas cerradas, lo que afecta directamente a supermercados, vinaterías y tiendas de abarrotes. Sin embargo, al elevarse el costo base de estos productos, también se genera un efecto indirecto en otros puntos de venta, incluyendo bares y centros nocturnos.
En los primeros meses del año, los empresarios del sector decidieron mantener los precios sin cambios, absorbiendo los costos para evitar afectar a los clientes. Esta decisión fue tomada en conjunto entre los integrantes de la asociación, quienes optaron por resistir el impacto inicial de los incrementos.
No obstante, la situación cambió cuando también subieron los precios de productos como la cerveza y los refrescos, lo que redujo el margen de maniobra de los negocios y los obligó a considerar ajustes en sus precios para poder sostener su operación.
Aunque el impuesto en sí no representa un aumento inmediato en todos los productos, sí influye en el valor general de las bebidas, lo que eventualmente se traduce en precios más altos para el consumidor final.
De acuerdo con representantes del sector, este panorama genera una expectativa de incremento en distintos productos, derivado del encarecimiento en la cadena de suministro y del impacto acumulado de varios ajustes fiscales.