El hospital general de Mrauk-U, uno de los pocos centros médicos que aún funcionaban en el estado de Rakhine, quedó casi totalmente destruido después de un ataque aéreo la noche del miércoles. La explosión derribó gran parte del edificio y dañó vehículos que estaban cerca, dejando sin su principal punto de atención médica a miles de habitantes en una zona afectada por la guerra civil.
Wai Hun Aung, funcionario de rescate en Rakhine, informó que al llegar al lugar la mañana del jueves contabilizó 34 víctimas: 17 mujeres y 17 hombres, además de alrededor de 80 personas heridas. Explicó que un avión militar lanzó dos bombas, una sobre la sala de recuperación y otra muy cerca del edificio principal del hospital.
Medios locales difundieron fotos y videos donde se observan los daños al inmueble y equipo médico reducido a escombros. Este hospital había reabierto recientemente gracias a médicos que se organizaron para brindar servicio pese al cierre de la mayoría de los hospitales en la región debido al conflicto armado en Myanmar.
El Ejército Arakan, una fuerza rebelde que controla Mrauk-U desde febrero del año pasado, mantiene una ofensiva en Rakhine desde 2023. Ha tomado control de la mayoría de los municipios y mantiene un fuerte enfrentamiento con el ejército de Myanmar en su búsqueda de mayor autonomía para la población Rakhine.
La junta militar del país no ha reconocido ningún ataque en la zona. Sin embargo, grupos opositores como el Gobierno de Unidad Nacional condenaron lo ocurrido y pidieron a la comunidad internacional presionar para detener los ataques y garantizar ayuda humanitaria inmediata.
Rakhine, antes conocida como Arakan, ha sido escenario de fuertes tensiones étnicas y fue el lugar donde, en 2017, una ofensiva militar obligó a más de 740 mil rohingyas a huir hacia Bangladesh. La región sigue siendo una de las más inestables del país.
Myanmar vive una profunda crisis desde el golpe militar de 2021. Con gran parte del territorio sumido en enfrentamientos, la junta ha aumentado sus ataques aéreos a semanas de las elecciones del 28 de diciembre, comicios que grupos prodemocracia consideran ilegítimos y una estrategia para mantener al ejército en el poder.