Casas para perros callejeros generan controversia en zona del Museo del Ferrocarril

Organizaciones animalistas colocaron casas para perros en situación de calle en un espacio ubicado detrás del Museo del Ferrocarril “Jesús García Corona” y a un costado de la Alameda Central Juan Sarabia, lo que generó inconformidad luego de que autoridades municipales retiraran dichas estructuras sin previo aviso.

Las asociaciones civiles La Casa de Lili y Defensores del Bienestar Animal señalaron que las casas fueron instaladas como un refugio improvisado para perros callejeros que desde hace años habitan en esa zona de la capital potosina, muchos de ellos de edad avanzada o con problemas de salud, pero de carácter dócil e inofensivo.

De acuerdo con los activistas, el sitio donde se colocaron las casas forma parte de un paradero de camiones urbanos, infraestructura urbana concesionada para el transporte público y no propiedad del museo. Aseguraron que las estructuras no representaban ningún riesgo ni obstruían el tránsito peatonal o el servicio público.

Las casas, tres en total y fabricadas de madera, fueron colocadas el sábado 10 de enero con el objetivo de brindar protección a los animales ante las bajas temperaturas, la lluvia y la exposición al sol. Estas ocupaban un espacio aproximado de tres por un metro, contaban con techo, agua y alimento, además de tener visibles los datos de contacto de la asociación responsable.

Las organizaciones afirmaron que la acción se realizó de manera pacífica y humanitaria, sin afectar a terceros y, según señalaron, con el conocimiento del Gobierno Municipal, encabezado por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien en diversas ocasiones ha expresado respaldo a iniciativas ciudadanas en favor del bienestar animal.

Sin embargo, denunciaron que las casas fueron retiradas de forma sorpresiva y sin notificación oficial, lo que provocó indignación entre defensores de los derechos de los animales, al considerar que el acto evidenció falta de sensibilidad y empatía hacia los animales y el trabajo ciudadano.

Ante ello, La Casa de Lili y Defensores del Bienestar Animal exigieron la reposició́n inmediata de las casas, así como la compensación del costo económico, ya que fueron adquiridas con recursos propios y donaciones ciudadanas. También solicitaron respeto a las acciones de protección animal en espacios públicos, siempre que no contravengan la ley ni generen afectaciones sociales.

Aunque posteriormente las casas fueron devueltas y recolocadas tras hacerse pública la denuncia, los activistas pidieron a las autoridades garantizar políticas y acciones que fomenten una ciudad más empática, solidaria y respetuosa con todas las formas de vida.

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