Cierran salón de belleza en el Senado; documentos confirman compras por 136 mil pesos

El Senado de la República ordenó el cierre definitivo de un salón de belleza que funcionaba dentro de sus instalaciones, luego de confirmarse que se destinaron recursos públicos para su operación y equipamiento. El espacio se encontraba en el segundo piso del edificio conocido como Hemiciclo y era utilizado desde septiembre de 2024 por una persona externa a la institución, quien no formaba parte de la nómina, pero tenía cercanía con un grupo de senadoras de Morena.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ignacio Mier, informó que la estética dejará de operar de manera permanente. Señaló que inicialmente se le comunicó que el lugar utilizaba mobiliario ya existente y que su valor no superaba los 37 mil pesos. Sin embargo, los registros oficiales del propio Senado muestran que sí hubo gastos adicionales en la compra de equipo.

De acuerdo con la Relación de Bienes Muebles correspondiente a distintos periodos entre 2019 y 2025, el Senado realizó adquisiciones específicas para el funcionamiento del salón. En los documentos más recientes, correspondientes al último cuatrimestre de 2024, cuando Adán Augusto López encabezaba la Junta de Coordinación Política, se compraron dos sillas para estética con un costo superior a los 15 mil pesos cada una, un lavacabezas valuado en más de 48 mil pesos y dos tocadores tipo Dorian, cuyo precio individual superó los 28 mil pesos.

El valor total de estos muebles alcanzó los 136 mil pesos, lo que confirma que se destinaron recursos públicos para equipar el espacio. Este monto se suma a adquisiciones anteriores registradas en 2019, cuando se reportó la compra de tres sillones con valor conjunto superior a los 27 mil pesos y un tocador adicional de más de 8 mil pesos, lo que representaba entonces un gasto de más de 36 mil pesos en mobiliario.

Los registros patrimoniales del Senado demuestran que el equipamiento del salón se fue ampliando con el tiempo, lo que contradice la versión inicial de que sólo se utilizaban muebles ya disponibles. Esta situación generó cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en un espacio que operaba sin formar parte de los servicios oficiales y que era manejado por una persona externa.

Tras confirmarse estos hechos, la actual dirigencia del Senado determinó cancelar definitivamente el funcionamiento del salón de belleza, con el objetivo de evitar el uso indebido de instalaciones y bienes de la institución.

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