Comunidades, organizaciones y académicos reafirman su rechazo al fracking en foro

Estela Ambriz Delgado

Con la participación de representantes de comunidades indígenas, investigadores, organizaciones civiles, y autoridades en el tema hídrico, se llevó a cabo el 4º Foro “No al Fracking en defensa del territorio, el agua y la vida” este miércoles 22 de abril, en el que se expuso posturas e información sobre el uso excesivo de agua que requiere la técnica para la extracción de hidrocarburos, así como sus efectos en el medio ambiente y la salud humana.

El evento organizado por la Contraloría Autónoma del Agua de la Huasteca Potosina (CAAHP) y el Grupo Promotor de la CAASLP, inició con la presentación de su integrante Rogel del Rosal Valladares, quien destacó que para la fracturación hidráulica se requiere inyectar hasta 29 millones de litros de agua por pozo e inclusive más, además de alrededor de 700 sustancias químicas y arena a gran presión para romper la roca madre.

Advirtió que los riesgos que se corren son la contaminación del agua, aire, suelos, el uso excesivo del agua, daños a la salud, riesgos sísmicos, afectaciones a actividades económicas, sociales y culturales, así como la contribución al cambio climático.

Recordó que desde 2014 y 2015 cientos de comunidades se opusieron al fracking, luego de que en 2013 se permitiera la inversión extranjera, priorizando la extracción de hidrocarburos por encima de la agricultura u otras actividades productivas.

Asimismo, mencionó el compromiso del ex presidente Andres Manuel López Obrador de prohibir la devastadora técnica. Sin embargo, el Plan Estratégico de Pemex se aprobó sin consultar a las comunidades que serían afectadas, el cual establece que se busca extraer gas y petróleo de la cuenca Tampico- Misantla, para buscar la soberanía energética, dado que se importa el 75 por ciento del gas natural de Texas.

Del Rosal apuntó también hacia la situación internacional y la actitud que tiene el gobierno de Estados Unidos, lo que evidencia que hay presiones muy fuertes; sin embargo, se considera que el camino para lograr la soberanía no es el retroceso al aumentar la dependencia de los combustibles fósiles.

En este sentido, señaló hay otras alternativas como la energía solar, eólica, entre otras, por lo que desde la CAAHP se considera que debería de aportarse más en acelerar la transición energética hacia el uso de energías renovables y no profundizar la dependencia de combustibles fósiles, pues con ello no se resuelve el problema de la soberanía.

Además, hizo mención de actividades que se desarrollan en las comunidades que consideran necesarias para garantizar que el fracking no entre, como levantar actas de asamblea general como máxima autoridad de la comunidad a la que se le reconoce como sujeto del derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Por lo tanto, se debe respetar su derecho a la libre determinación y a la autonomía.

Esto sumado a una coordinación intercomunitaria de apoyo mutuo, así como la gestión con los ayuntamientos para levantar actas de cabildo, ya que de acuerdo con el artículo 115 constitucional, estos son los que autorizan cambio y uso de los suelos; la petición de un exhorto desde el Congreso del Estado al Congreso de la Unión para que se agilice el debate de la iniciativa para prohibir el fracking, para posteriormente hacer cabildeo con los diputados y diputadas.

Concluyó con que en la región Huasteca existe un amplio consenso social de la inviabilidad de la fracturación hidráulica, pues sus impactos a la naturaleza, salud, y medios de subsistencia, son inaceptables.

El exhorto al Congreso de la Unión

La diputada Nancy Jeanine García Martínez, presidenta de la Comisión del Agua, tomó la palabra para informar sobre el exhorto que presentará en la próxima sesión del Pleno, el cual fue trabajado con las comunidades que podrían ser afectadas, la CAAHP, el Grupo Promotor de la CAASLP, y el Consejo Hídrico Estatal (CHE) .

Detalló que este abordará las inquietudes sobre el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035, en lo que corresponde a la cuenca Tampico-Misantla, en la que la Secretaría de Energía (SENER) ha asignado varios polígonos que abarcan extensas zonas de la región Huasteca.

En el caso del estado abarca 17 municipios, de los que se estiman hay cerca de 367 comunidades indígenas que se verían afectadas con la explotación de recursos, contaminación de agua, y extracción de grandes volúmenes de los cuerpos de agua de la región.

En el exhorto se establecerán los datos precisos de extensiones y los volúmenes que serían afectados. Además de que se manifestará que toda roca fracturada del
suelo huasteco mediante la técnica del fracking sólo conduciría al deterioro del hábitat de cientos de comunidades.

Asimismo, que el enfoque es avanzar hacia una soberanía energética, pero orientando las políticas y recursos hacia el uso de energías renovables, a fin de dejar de depender de los combustibles fósiles.

La legisladora puntualizó que el exhorto será encaminado a que en el artículo 27 constitucional quede prohibido al estado y particulares realizar actos de investigación, exploración y explotación de yacimientos de hidrocarburos mediante la fractura hidráulica, así como adoptar las medidas necesarias para vigilar, sancionar y resarcir los daños causados por su incumplimiento.

La imposibilidad de que sea sustentable

En su intervención, el doctor Germán Santa Cruz, investigador del Colegio de San Luis (Colsan), expresó que la fractura hidráulica solo podrá ser detenida por la organización comunitaria, como ya lo ha demostrado en años anteriores la región Huasteca.

“La organización comunitaria y el conocimiento que ustedes tienen del territorio, pues detendrá esta técnica o la aplicación de esta técnica no solo en la Huasteca, sino en el territorio mexicano en donde se muestran estas polígonos. De manera que, seguramente en los próximos meses, la fortaleza de la organización deberá construirse y deberá seguir manteniéndose alerta”.

Afirmó que la segunda certeza es que el equipo técnico que nombraron desde la administración federal llegará a la conclusión de que la técnica tiene innumerables impactos no solo en el medio ambiente, sino también en la vida comunitaria.

Al respecto mencionó que, de una revisión del estado del tema, así como de las investigaciones que se han realizado sobre el mismo y sus efectos, no se encontrará ninguna que diga que el fracking es sustentable, sino por el contrario, que es altamente impactante al medio ambiente, y no hay forma de revertir sus procesos de contaminación.

Asimismo, Germán Santa Cruz subrayó que los bienes hídricos de la Huasteca, que son las fuentes de agua, serán impactados, pues se requieren cantidades importantes de agua para la fractura —hasta 29 millones de litros al año por pozo—, que no se especifica de dónde se obtendrían. Mientras que aún hay comunidades de la región que no tienen abastecimiento de agua potable en sus casas.

Sobre la posibilidad que ha manejado el Gobierno Federal de recircular el agua que se utilice, destacó que se usa un “cóctel” de más de 600 componentes químicos, de los que se oculta su denominación apelando a que son secretos industriales.

“El tema es que ningún proceso de tratamiento de aguas residuales tiene la capacidad para remover esas cantidades de contaminantes”.

El investigador concluyó con que lo mencionado en torno al agua es la preocupación fundamental de las comunidades, al impactar no solo a ese bien hídrico, sino también a la vida comunitaria y lo que desde la academia se conoce como saberes bioculturales, que las mismas han mantenido.

Testimonios de la organización comunitaria

El señor Pedro, de la comunidad nahua Pilateno en el municipio de Xilitla, afirmó que recaban información en los foros regionales para defender los recursos de la Huasteca y se vinculan con otras organizaciones para defenderse mejor.

Indicó que las comunidades involucradas tienen comunicación para estar atentos a cualquier acción de personas ajenas, además de que mediante las actas que levantan, manifiestan su rechazo.

Gerarda Reyes Pérez, secretaria de la asociación Kichaj, pidió la palabra para señalar que se han organizado e informan de las consecuencias del fracking, y lo rechazan por completo, pues hay muchas comunidades indígenas que no cuentan con red de agua potable, y su único sustento son los pozos.

“Nos afectaría de gran manera, no lo vamos a permitir”.

En el mismo sentido recordó que, en la década de los 90 ya se hicieron exploraciones para la extracción de hidrocarburos, para lo que se realizaron varias detonaciones que derivaron en la pérdida de veneros de agua.

No hay recurso hídrico para el fracking

Por su parte, Darío Fernando González Castillo, director de la representación local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), aseguró que no es posible implementar el fracking en la zona Huasteca bajo el argumento de que hay suficiente recurso hídrico, porque no es así, dado que todavía las comunidades sufren de falta de agua potable en sus casas.

Además, hizo mención de que debido a la geomorfología de la Huasteca, principalmente de roca cárstica que es porosa y se rompe fácilmente, con el fracking se puede generar un “problema total” que lleve al colapso de los mantos acuíferos tanto de contaminación, como por el hecho de que no pueden tener control en la fractura.

Advirtió que esto puede modificar las corrientes y los mantos freáticos de la Huasteca, agotarse las cascadas y cuerpos de agua como Puente de Dios, por lo que no se permitirá la técnica ni se usará el agua de la región.

Afirmó que esta es la misma postura de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y que nunca va a dañar a la Huasteca ni a los pueblos y comunidades indígenas.

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