Desiree Madrid
Con el antecedente de que el caudal del río Valles ha caído a niveles críticos, la delegación en San Luis Potosí de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) activó un esquema de “semaforización” y acuerdos directos con usuarios agrícolas para regular los riegos en el río Valles.
El delegado Darío Fernando González Castillo sostuvo que, aunque actualmente la cuenca se encuentra en uno de sus mejores niveles de la última década, el margen de maniobra es limitado y el control de extracciones será determinante para evitar una nueva crisis hídrica en la región.
El funcionario explicó la lógica del manejo del agua que se gestiona directamente con la ciudadanía:
“Tenemos la semaforización… Yo sigo con los grupos de WhatsApp donde están todos los usuarios y donde se les indica precisamente: ‘paren, cierren compuerta, no riega tal persona, vamos a recuperar nivel’”.
Para Fernández González este mecanismo no es una ocurrencia, sino una herramienta activa que permite ajustar uso y preservar el caudal día a día, pues el objetivo no es restringir por decreto, sino negociar y supervisar.
“Vamos a llegar al acuerdo… para mantener en correcto nivel el río”, señaló, además de aclarar que existe comunicación continua con los riegos y que las decisiones se toman con base en información actualizada, no en estimaciones teóricas.
El delegado también quiso poner en contexto la situación actual del caudal, pues gracias a las lluvias de finales del año pasado, la cuenca se encuentra en mejores condiciones que en años recientes.
“Estamos en el segundo mejor nivel de los últimos 10 años… no estamos en un tema de riesgo hídrico”.
Sin embargo, esa afirmación viene acompañada de una advertencia: no por estar mejor se puede bajar la guardia.
“No quiere decir que por eso todo mundo puede hacer lo que quiera”, aseguró.
La experiencia de 2024, cuando el nivel descendió hasta 18 centímetros antes de secarse por completo, todavía pesa.
“Ahorita la cuenca está a punto 61… y en el 24 estaba en punto 18 cuando después se secó a la semana”, comparó, subrayando la volatilidad del sistema hídrico y la importancia de actuar antes de que sea demasiado tarde.
Aunque descartó que existan grandes extracciones clandestinas en la cuenca del Valles, González Castillo reconoció que no todo es supervisión desde oficinas.
“La cuenca es muy noble, realmente no tenemos situaciones de extracciones como en el Altiplano o en la zona metropolitana”, dijo, sumado a que se realizan sobrevuelos para vigilar posibles irregularidades.
Una pieza clave del esfuerzo, según el delegado, será estrechar la coordinación con autoridades municipales.
“Tenemos que generar la sinergia con el ayuntamiento… para que vía sus direcciones de ecología y seguridad pública se empiece a detener este tipo de actividades que dañan”. Con ello, Conagua apuesta por una vigilancia que no sólo sea federal, sino compartida con los gobiernos locales.
Al cerrar la conversación, González Castillo fue claro respecto al enfoque de no hacer tandeos improvisados basados en el miedo, sino ajustes finos basados en datos y acuerdos.
“No creo en los tandeos… provocas que haya una extracción mayor por el miedo”, dijo en alusión a métodos más autoritarios de control.
De acuerdo con el dicho del delegado, la propuesta de la dependencia es otra, en concreto, semáforos de uso, comunicación constante y acuerdos que, espera, logren que el río Valles enfrente la próxima temporada seca sin repetir la angustia del pasado.
El río Valles es el único suministro de agua que tiene dicho municipio, territorio que al mismo tiempo tiene aproximadamente 179 mil habitantes, de acuerdo con el último censo nacional de población, lo que lo convierte en en tercer territorio municipal más poblado.