Condenado a 7 años de cárcel por llamarse como el homicida

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Las pruebas a favor de José de Jesús Álvarez Martínez llegaron tarde y las que había fueron desechadas. Lo acusaron de participar en una riña en la que murió una persona. Lo curioso es que el incidente ocurrió a más de 10 kilómetros de su domicilio, de ahí que su delito, por el que fue sentenciado a siete años de prisión, fue llamarse casi igual que el principal sospechoso.

El presunto responsable es José Andrés Álvarez Martínez, El Oscuro, integrante de una familia de microbuseros, quien vivía en Coyoacán, donde su madre vendía quesadillas.

José de Jesús no tiene apodos. Es hijo de un matrimonio que vive en la delegación Álvaro Obregón. A unas cuadras de ahí trabajaba como obrero en la fábrica Biguetas y Boberillas SA de CV. Esas coincidencias de nombre y apellido lo mantienen hoy en prisión.

Dos testigos presenciales que comparecieron ante el juez 66 de lo penal, Juan José Pérez Soto, no lo reconocieron y los policías que llevaron la investigación admitieron que el verdadero responsable pudo haber huido a la frontera con Estados Unidos. Hoy sigue prófugo.

Nueve años de distancia

Varios choferes de la Ruta 13 estaban en la fiesta, una reunión para celebrar el bautizo y la presentación de dos niños. Había música, vino y cerveza en aquel domicilio de la calle de Azalia, colonia Ex Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa. Era 19 de septiembre de 2004.

Cerca de la medianoche algunos decidieron retirarse a pie. Calles adelante oyeron gritos. El alumbrado era escaso, pero era claro que estaban frente a una riña.

Ana Lilia, esposa de un microbusero que pasaba por la zona, dijo al Ministerio Público: “Varias personas alegaban, se decían groserías y rompían botellas de vidrio. En la calle Bordo le empezaron a pegar a una persona; tenía unos 19 años, porque se veía muy joven. En ese momento me percaté que José Álvarez Martínez, El Oscuro, le propinó un fuerte golpe con una botella de vidrio. Cuando recibió el golpe (la persona) cayó al pavimento; esto lo observé a unos 15 metros”.

La víctima era Édgar Raúl Ortiz Peña, de 19 años, efectivamente, casado y padre de un niño. Tras el enfrentamiento, sus amigos lo trasladaron a la Hospital Regional 32 del IMSS, donde falleció por el golpe que recibió en la cabeza, cerca de la sien izquierda. Por estos hechos se inició la averiguación previa COY-5/T1/1420/04-09.

Ajeno al incidente, José de Jesús Álvarez Martínez se encontraba en ese momento en la colonia Barrio Norte, en los límites de Coyoacán con Álvaro Obregón. Entonces tenía 21 años y trabajaba como obrero en una fábrica cercana. Nunca tuvo apodo ni tampoco cambió de domicilio. Eso revelan sus identificaciones, sus vecinos y algunas constancias escolares.

Rosa, una de las vecinas que compareció en el proceso, señaló: “Se dedica a trabajar en una fábrica haciendo unas laminitas; lo veía salir a su trabajo o cuando regresaba los sábados y domingos”.

La detención y proceso

Tres meses después del incidente, en noviembre de 2004, el juez ordenó la aprehensión de El Oscuro, con domicilio en la calle Azalia 20, colonia Ex Ejido Viejo de Santa Úrsula. La Policía de Investigación cumplimentó el mandamiento hasta 2011, pero no lo detuvo.

En ese momento, dice la familia de José de Jesús, éste cumplía una sentencia por dos años y ocho meses de cárcel por el robo de un celular.

Su hermana Alicia aseguró: “Tuvo una crisis de ansiedad; esa vez se metió a la delegación Miguel Hidalgo porque se sentía perseguido, quería denunciar y como no le hicieron caso, le jaló a un señor su celular y lo metieron (a galeras)”.

A partir de ese momento las autoridades del Reclusorio Oriente pidieron al juez que certificara la identidad para descartar un posible homónimo. Aparentemente la secretaria de Acuerdos lo hizo, pero en el expediente no existe ninguna referencia al respecto.

En este contexto inició el juicio penal. Por el tiempo que había transcurrido, muchos testigos no fueron localizados, otros decidieron no presentarse, pero algunos más declararon que la persona detenida no era la misma que golpeó a la víctima con la botella de vidrio.

Ana Lilia fue quien dio pormenores sobre El Oscuro. Aseguró que lo conocía porque lo vio muchas veces en los microbuses de la Ruta 13, que corre de la glorieta de Huipulco a la colonia López Portillo. Dijo también que la familia del agresor era propietaria de varios vehículos de transporte público y vivía en Santa Úrsula Coapa.

“Es de una estatura de 1.65 metros, complexión regular, de unos 25 años, tez morena, pelo negro corto, nariz regular media chata, usa bigote recortado, es delgado y no usa lentes”, dijo.

Ernesto Pacheco, El Monstruo, fue detenido por los mismos hechos. Lo sentenciaron por el homicidio en la riña, pero obtuvo su libertad anticipada. Sin embargo, cuando compareció como testigo, negó que José de Jesús, presente en la rejilla de prácticas, estuviera involucrado.

“Yo sé que la mamá de El Oscuro se llama Rebeca y vendía quesadillas en la puerta de su casa”, dijo. Casi al mismo tiempo personal del juzgado le mostró una fotografía de José de Jesús y no lo reconoció.

Luz Elizabeth, esposa de otro microbusero, fue otra testigo del caso. Compareció en el juzgado del Reclusorio Oriente y reiteró que la persona detenida no era la misma “que había dado el botellazo” a Édgar Raúl Ortiz Peña en 2004.

En tanto, los policías que participaron en la investigación describieron el domicilio donde supuestamente vivía el homicida, de la siguiente manera: Es una casa de dos niveles, de tabicón gris, puerta de metal negro con café.

“Entrevisté a quien dijo llamarse Rebeca Martínez Jiménez, supuesta madre de José (Álvarez Martínez) y desde hace varios días no llega a su domicilio”, asentó en su informe.

Pese a estas evidencias, ni el defensor de oficio ni un abogado particular contratado por la familia consiguieron la sentencia absolutoria de José de Jesús. El juez 66 de lo penal impuso una condena de siete años, un mes y 15 días por el delito de homicidio. La sentencia fue avalada por los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del DF.

Ante la impotencia por la condena de su hermano, Alicia Álvarez se dedicó a buscar pruebas y a denunciar las irregularidades.

Obtuvo el acta de nacimiento del verdadero responsable. El documento confirma que José Andrés Álvarez Martínez nació el 2 de julio de 1980 y es hijo de José Álvarez Rojas y Rebeca Martínez Jiménez , la misma persona que admitió que El Oscuro estaba desaparecido.

También visitó el domicilio de la calle de Azalia, en Santa Úrsula Coapa, que corresponde con la descripción que hizo la policía de investigación. Sin embargo, esta diligencia no formó parte del proceso penal de su hermano.

Alicia presentó una denuncia en la procuraduría del DF contra el juez por delitos contra la administración de la justicia y ha pedido ayuda a la Comisión de Derechos Humanos capitalina para solicitar que reponga el procedimiento y se subsanen los errores.

 

 

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/6591339dea23a38e6b0bedfe4079d2cd

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