San Luis Potosí atraviesa una grave crisis forense debido a la falta de infraestructura para la correcta identificación y resguardo de los cuerpos sin reclamar. Actualmente, no existen panteones forenses en el estado, lo que deja a cientos de cadáveres en un vacío legal y administrativo, según información de la Vicefiscalía Científica obtenida a través de una solicitud de transparencia.
En el Servicio Médico Legista (SEMELE), los cuerpos sin identificar son almacenados en cámaras frigoríficas, pero sin un destino final claro. Cuando las autoridades deciden inhumarlos, lo hacen en fosas individuales del panteón municipal de la capital. Sin embargo, este procedimiento no resuelve la crisis de fondo, ya que muchos cuerpos permanecen almacenados por años, sin ser identificados ni reclamados.
La saturación del SEMELE es evidente. Desde 2011, el servicio ha resguardado cuerpos durante más de una década. Por ejemplo, el cadáver de un hombre de entre 16 y 26 años ingresó ese año y aún sigue sin ser identificado. A lo largo de los años, la acumulación ha crecido de forma alarmante. En 2023, se almacenaron 27 cuerpos, de los cuales 20 eran hombres, 4 mujeres y 3 de sexo indeterminado, con edades que oscilaban entre los 16 y 70 años.
El Laboratorio de Genética Forense ha intentado mitigar la crisis realizando pruebas para la identificación. Se han generado 497 perfiles genéticos, de los cuales 355 corresponden a hombres y 42 a mujeres. No obstante, las autoridades no someten a análisis de ADN a los cuerpos identificados, lo que reduce las posibilidades de que estos sean reclamados por sus familiares.
Las cifras oficiales evidencian la magnitud del problema. Entre 2013 y 2022, un total de 362 cadáveres no fueron reclamados. Solo en 2020, se alcanzó el pico más alto con 47 cuerpos sin reclamar, todos hombres, con edades que iban desde las 22 semanas de gestación hasta los 73 años. En años anteriores, la situación fue similar: en 2013, hubo 44 cuerpos sin reclamar (40 hombres y 3 mujeres), mientras que en 2019 la cifra fue de 41 (38 hombres y 3 mujeres).
En contraste, las exhumaciones para la identificación o entrega de cuerpos son mínimas. Durante la última década, solo cinco cuerpos fueron exhumados en San Luis Potosí. En 2013, se recuperó el cadáver de un hombre de entre 20 y 25 años. En 2014, fue el turno de una mujer de 21 a 31 años. En 2019 y 2020, se exhumaron dos hombres de entre 65 y 70 años. Finalmente, en 2021 y 2022, se realizaron dos exhumaciones más, pero sin detalles claros sobre la identidad o edad de los cuerpos.
La falta de panteones forenses y la escasa ejecución de pruebas genéticas muestran que el sistema forense potosino no cuenta con las herramientas ni los recursos suficientes para brindar justicia a las víctimas y a sus familias. Mientras tanto, cientos de cuerpos permanecen en el olvido, sin que haya un esfuerzo claro por resolver esta crisis humanitaria.