En lugar de extender el T-MEC por un nuevo periodo de largo plazo, el gobierno de Estados Unidos decidió mantener el acuerdo mediante revisiones anuales, una medida que podría generar incertidumbre para las empresas que dependen del comercio entre México, Canadá y territorio estadounidense.
Aunque el tratado continuará vigente y seguirá operando mientras ninguno de los tres países decida abandonarlo, la decisión abre la puerta a negociaciones constantes sobre las reglas comerciales, las cadenas de suministro y los aranceles que rigen el intercambio económico en América del Norte.
La administración de Donald Trump argumentó que el acuerdo requiere modificaciones importantes. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que existen diversos aspectos que deben corregirse antes de pensar en una renovación de largo plazo, al considerar que aún hay desequilibrios que afectan los intereses de Estados Unidos.
Durante su segundo mandato, Trump mostró un cambio de postura respecto al tratado que él mismo impulsó años atrás. El mandatario expresó su inconformidad porque el acuerdo limitaba la aplicación de algunos aranceles que pretendía imponer y, además, consideró que no resolvía los déficits comerciales que mantiene su país con México y Canadá.
Previo al vencimiento del plazo para revisar el tratado, el presidente estadounidense incluso afirmó que su país podría obtener mejores resultados sin el T-MEC. Sin embargo, especialistas consideran que una salida definitiva sería complicada debido al respaldo que el acuerdo mantiene entre legisladores de ambos partidos en el Congreso, aunque algunos sectores impulsan modificaciones.
Las consecuencias económicas de esta decisión podrían ser relevantes, ya que el tratado ha fortalecido el intercambio comercial entre las tres naciones desde su entrada en vigor. Actualmente, la región representa cerca de una tercera parte del Producto Interno Bruto mundial, mientras que el comercio entre los socios alcanzó 1.6 billones de dólares durante 2024, una cifra superior a la registrada cuando comenzó a operar el acuerdo en 2020.
El aniversario número seis del T-MEC era una oportunidad para ampliar su vigencia por 16 años más. No obstante, esa posibilidad perdió fuerza debido a que Trump dejó claro que prefería renegociar diversos aspectos del tratado como parte de su estrategia para fortalecer la manufactura estadounidense y obtener nuevas concesiones comerciales.
A pesar de las diferencias, el tratado ha servido como un mecanismo de estabilidad para la región durante años marcados por disputas comerciales con otras economías. Incluso, cuando Estados Unidos impuso nuevos aranceles a distintos países, los productos que cumplían con las reglas del T-MEC recibieron excepciones que ayudaron a reducir el impacto para México y Canadá.







