Batman siempre se ha definido por una regla inquebrantable: no quitar la vida. Durante años, el protector de Gotham ha enfrentado criminales de todo tipo sin cruzar esa línea. Sin embargo, en la serie DC K.O., esa promesa se rompe cuando el héroe toma una decisión que cambia su esencia para siempre y termina con la vida del Joker.
La historia ocurre en el número 4 de DC K.O., publicado el 11 de febrero, donde la tensión domina desde el inicio. En esta entrega, el Joker no planea un robo ni un ataque tradicional. Diseña algo más cruel: convierte su propia vida en el detonante de una tragedia masiva. Mientras él permanezca con vida, una serie de trampas provocarán la muerte de miles de personas en Gotham. No hay acertijos que resolver ni cables que cortar. La única forma de detenerlo es acabar con él.
Ante ese escenario, Bruce Wayne enfrenta un dilema imposible. Si deja vivir al Joker, la ciudad sufrirá una masacre inmediata. Si lo encierra nuevamente en Arkham, el ciclo de violencia continuará como siempre. El villano logra lo que buscaba: forzar a Batman a elegir entre su código moral y la vida de inocentes. En ese momento, el héroe entiende que mantener con vida a su enemigo significa permitir la muerte de miles.
La decisión no nace del odio ni de la venganza. No se trata de ajustar cuentas por el pasado. Es un acto que Bruce asume como un sacrificio personal. Para salvar a Gotham, renuncia a lo que lo definía. Así, Batman mata al Joker y rompe la regla que lo distinguía de los criminales. El villano muere sonriendo, convencido de que ganó, porque logró transformar a su mayor rival en aquello que siempre combatió.
DC K.O. es una serie que se aparta del estilo clásico de la Liga de la Justicia. Aquí los combates son más violentos y las consecuencias más duras. Los héroes sangran, se cansan y enfrentan límites físicos y emocionales reales. Esta línea narrativa lleva a Batman a un punto extremo, lejos de las versiones más tradicionales del personaje.
La muerte del Joker en esta historia es clara y directa, algo que contrasta con lo ocurrido en The Killing Joke, el famoso cómic escrito por Alan Moore en los años 80. En aquella obra, el final dejó dudas: muchos interpretaron que Batman pudo haber matado al Joker, pero nunca se confirmó oficialmente y el personaje continuó apareciendo en otras historias. En cambio, en DC K.O. #4 no hay ambigüedad. El acto es explícito y marca un antes y un después en la trayectoria del Caballero de la Noche.
Con esta decisión, el debate entre los lectores vuelve a encenderse. ¿Puede Batman seguir siendo Batman después de cruzar esa línea? En DC K.O., el Joker no solo amenaza la ciudad: logra romper el principio más importante de su enemigo y, en ese sentido, consigue su victoria definitiva.